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La Posada del Peine (izq.) y el interior de las bodegas Codorníu (der.) - Wikipedia
La Posada del Peine (izq.) y el interior de las bodegas Codorníu (der.)
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Wikipedia

Codorníu y La Posada del Peine, las dos empresas más antiguas de España

La catalana Codorníu ha anunciado que por la inestabilidad que atraviesa Cataluña, cambia su sede a La Rioja

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Mar, 17 Oct 2017

Madrid y Cataluña tienen el honor, hasta ahora, de acoger las dos empresas más antiguas de la historia de nuestro país: Codorníu y La Posada del Peine. Y decimos hasta ahora porque con todo lo que se está viviendo en Cataluña, la empresa insignia del cava catalán ha anunciado que deja Sant Sadurní d'Anoia, en Barcelona, para traspasar su sede social a Haro (La Rioja).

Las dos empresas tienen historia y cientos de años con familiares trabajando para mantener el negocio y amoldarlo al paso del tiempo.

Codroníu, una empresa familiar que se convirtió en símbolo
En el siglo XVI se fundó en Sant Sadurní D’Anoia unas bodegas que, con el tiempo se han convertido símbolo y en parte de la historia de Cataluña: las bodegas del cava de Codroníu.
La empresa familiar más antigua de España y la productora de cava más añeja de Cataluña nació en 1551 y fue creciendo hasta llegar a las 10 bodegas actuales, ocho de ellas en España, el resto en California y Argentina.

Se creó de las manos de Jaime Codorníu, pero en 1659, la heredera de la masía de Can Codorníu, se casó el joven viticultor Miquel Raventós. Desde entonces, es la familia que surgió de esta unión, la Raventós, la que ha permanecido a la cabeza de la empresa. Hasta 200 familiares diferentes han sido accionistas de Codorníu a lo largo de su historia.

Codorníu ha conseguido asociar dos términos: cava y Cataluña dedicándose únicamente a la producción de este caldo.

Puertas de la sede de Codorníu - WikipediaLa Posada del Peine, el hotel más antiguo y con leyenda
Aunque en la actualidad se ha convertido en un hotel de la cadena Petit Palace, La Posada del Peine se inauguró en 1610 con la intención de acoger a los muchos viajeros que pasaban por Madrid y a los miles de ciudadanos de otras comunidades que cambiaron su residencia a la capital con la idea de aprovechar oportunidades de futuro.

Y es que, por aquel entonces, la corte había vuelto a Madrid tras un corto periodo en el que fue Valladolid la que acogió su sede por petición del Duque de Lerma. Felipe III aprobó este cambio y, con él, las fronteras y los habitantes de la Villa de Madrid crecieron exponencialmente y sin control. Los ciudadanos no tenían casas propias debido al precio que suponía empezar una nueva construcción y la gente vivía en posadas.

En este ambiente apareció La Posada del Peine fundado por Juan Posada y su esposa. Es cierto que había más posadas, pero esta destacaba por un detalle. En el siglo XVII un peine era un artículo de lujo, muy pocas personas podían tener uno propio. Por eso, esta posada se hizo famosa, porque del lavamanos de cada una de sus habitaciones colgaba un peine con una cuerda para que se pudiera usar, pero sin que nadie se lo llevara.

La Posada del Peine se alza en la calle Marqués Viudo Pontejos, antigua Vicario Viejo, junto a la Plaza Mayor de Madrid. Y llegó a tener 150 habitaciones. Por todo ello, era un alojamiento casi de lujo.

Posada del Peine - Wikipedia

Un lugar estratégico pues en el siglo XVII la Plaza Mayor era uno de los centros neurálgicos de la Villa y, cerca, se encontraba la Casa de Postas, donde se recibía y enviaba el correo real de postas. La Posada del Peine es un símbolo tan emblemático para Madrid que, cuando Camilo José Cela ingresó en la Real Academia Española, le dedicó su discurso.

Sin embargo, no es una empresa puramente familiar como sí lo es Codorníu. A lo largo del tiempo ha cambiado varias veces de dueño y en 1970 cerró sus puertas. No volvió a la vida hasta 2005, convirtiéndose parte de la cadena Petit Palace. Eso sí, decidieron respetar su fachada.

 

Natalia Castro es redactora de El Plural