Todos los relatos de Modelos animales funcionan de forman independiente en relación con el resto, y sin embargo hay una corriente interna que los recorre transversalmente. Una corriente de violencia y de extrañeza que modula la realidad para que ésta, sin dejar de ser lo que es, presente sus rincones más oscuros. Aixa de la Cruz despliega en sus siete relatos, algunos excelentes, otros menos conseguidos aunque interesantes y muy buenos, una mirada hacia el mundo, hacia la realidad, muy personal impregnada de una referencialidad muy diversa y magníficamente trabajada: no es una autora de jugar formal y caprichosamente con todo tipo de referencias, sino que las muestra en el interior de los relatos de manera natural, asumida, interiorizada. Modelos animales es, en este sentido, un perfecto ejemplo de las diferentes fuentes de inspiración (por decirlo de un modo convencional) que un escritor joven (o no tan joven) puede tener en la actualidad; además, puede dar, en general, una cierta idea de una de las derivas de la ficción literaria contemporánea. Aixa de la Cruz no esconde en momento alguno esas referencias, pero tampoco las evidencia como marca de estilo (algo extendido en algunos autores), deja que surjan del interior del relato, que sean parte de él. Por ejemplo, el mundo audiovisual, en especial el de las series televisivas, aparece de diferentes maneras en varios relatos, a veces de manera explícita, en otros menos, pero Aixa de la Cruz no busca emular su lenguaje.


Y es capaz, como en True Milk, de aunar el romanticismo inglés, rememorando la famosa reunión en Villa Diodati, la serie True Blood, o las sagas juveniles de vampiros tanto literarias como cinematográficas, sin ánimo de crear un pastiche, pero sí de construir un relato personal que albergue en su interior una visión amplia de la realidad narrativa que nos rodea. O bien, escribir un spin-off en forma de relato de la canción de Leonard Cohen que da título a la pieza, Famous Blue Raincoat. También, en Doble, crear un doble relato a modo de columnas como espejos deformantes que a pesar de las variaciones acaban conduciendo a un insoslayable destino común.


Otro elemento interesante de Modelos animales es encontrar a una autora con un mundo propio tan variado como personal, con relatos como Modelos animales, True Milk, El cielo de Bilbao o Doble, por ejemplo, de enorme madurez y diversidad. La escritora bilbaína imprime en todos ellos una mirada hacia la realidad en la que la violencia asoma en todo momento, tanto de forma explícita como mediante elipsis, pero sin caer en una utilización simplista o meramente física. A la autora parece interesarle más la violencia como atmósfera, como algo latente que puede manifestarse en cualquier momento en un contexto cotidiano como en Modelos animales o Romperse, por ejemplo. Pero también utiliza los relatos para reflexionar sobre la violencia desde diferentes perspectivas, como la tortura (Modelos animales o Romperse) o sobre su peligrosa aceptación ya sea de manera social/personal (El cielo de Bilbao, brillante relato por otro lado, o Abu Ghraib).


En los relatos de Aixa de la Cruz nos enfrentamos a los rincones más oscuros del ser humano mediante unas historias impactantes por su cercanía, incluso cuando nos sitúan en otros contextos (la autora ubica sus relatos en diferentes ciudades del mundo) y en otros momentos, porque nos hablan de paisajes reconocibles, tanto físicos como humanos, y no tiene problema alguna para enfrentarse como autora a asuntos, quizá, poco agradables. Un libro más que recomendable.