En una industria musical dominada por algoritmos y fórmulas prefabricadas, Chanela Clicka ha decidido ir a contracorriente. El dúo de productores españoles -convertidos ahora en artistas con identidad propia- ha construido uno de los proyectos más ambiciosos de los últimos años: un disco que une el flamenco con el regional mexicano, con 15 artistas españoles y 15 mexicanos, y una vocación clara de tender puentes culturales.

Su historia no nace de una estrategia de mercado, sino de una intuición creativa. Ambos venían de trayectorias consolidadas como productores en la escena urbana y flamenca, pero fue trabajando juntos cuando entendieron que había algo más que sumar beats: había que construir un sonido con firma propia.

El punto de inflexión llegó cuando produjeron Quejíos de un Maleante para Omar Montes, uno de los artistas más escuchados del país en aquel momento. Aquel disco no solo consolidó su alianza creativa, sino que les permitió definir lo que ellos llaman un enfoque de “productores de autor”: menos obsesionados con la radiofórmula y más centrados en crear identidad.

Ese trabajo llamó la atención al otro lado del Atlántico. El mexicano Carin León escuchó el disco, conectó profundamente con varias canciones y pidió conocerles en persona. De aquella primera sesión en Madrid surgió Ron con Coca y, sobre todo, una certeza: el cruce entre flamenco y regional mexicano tenía una potencia cultural y musical aún por explorar.

El viaje posterior a Hermosillo terminó de dar forma a la idea. Si el flamenco había llegado a México de manera fragmentaria, y el regional mexicano apenas se entendía en España más allá de fenómenos puntuales como Peso Pluma, era el momento de construir un puente real, con conocimiento de causa y respeto por las raíces.

Pregunta (P): ¿Cómo surge Chanela Clicka?

Jimbo Paéz: Surge de la ilusión de trabajar juntos. Los dos veníamos de producir por separado, pero cuando empezamos a compartir estudio vimos que había un match. Coincidió con el disco de Omar Montes y ahí decidimos que, si trabajábamos como dúo, tenía que existir un sonido propio. No queríamos limitarnos al beatmaking comercial, sino construir identidad.

P: ¿Qué significa el nombre?

Eduardo Figueroa: “Chanela” es una palabra que viene del caló, aunque ya se usa en cualquier sitio, que significa controlar o saber de algo. Y “clicka” viene del hip hop, es tu crew, tu corillo. Somos la clica que chanela de música. Además, el proyecto nació viajando con músicos y amigos a Jerez, Sevilla, El Puerto, y después a Hermosillo y Ciudad de México. Había que entender las raíces desde dentro.

P: ¿Qué influencias han marcado el proyecto?

Jimbo: Sumergirnos en el regional mexicano ha sido clave. Desde referentes clásicos como Los Tigres del Norte hasta el movimiento de corridos tumbados liderado por Natanael Cano. Nos fascinó cómo introducen códigos urbanos en músicas de raíz. Eso conecta mucho con lo que nosotros intentábamos hacer en el flamenco: meter conceptos contemporáneos en sonoridades orgánicas.

Eduardo: A eso se suma todo lo que hemos mamado del flamenco, desde lo ortodoxo hasta las corrientes más innovadoras, y la cultura hip hop en la producción.

P: ¿Qué cambia al pasar de productores a artistas?

Eduardo: Antes éramos herramientas al servicio del artista. Ahora seguimos respetando eso, pero todas las canciones están compuestas por nuestro equipo. Hemos puesto más verdad personal. No hay una sola cara visible: hay un colectivo. Eso nos ha dado mucha libertad para experimentar, incluso juntar una banda sinaloense con unos tanguillos de Cádiz.

P: ¿Cómo se eligen las colaboraciones?

Jimbo: Ha sido orgánico. Cada colaboración tiene su historia. Muchas nacen de amistades o de conexiones entre artistas. Cuando Carin León habló del proyecto a Adriel Favela, todo empezó a crecer. Y aquí en España pasó lo mismo con el mundo flamenco.

Eduardo: Artistas como Diego El Cigala, Niña Pastori o India Martínez se sumaron por la canción y por la idea cultural, no por números. Lo mismo ocurrió con agrupaciones mexicanas como La Adictiva.

P. ¿Han sentido críticas del flamenco tradicional o del regional mexicano?

Jimbo: Sabíamos que podía pasar, porque trabajamos músicas con mucha carga cultural. Pero hemos sido extremadamente respetuosos.

Eduardo: Cuando canta El Cigala, canta como es él. Cuando canta Niña Pastori, se respeta su lenguaje. No hemos forzado a nadie a salirse de su código natural.

Chanela Clicka no quiere ser el típico proyecto de productores pinchando bases. Su sueño es trasladar al directo lo que ocurre en el estudio: músicos mexicanos y españoles compartiendo escenario, instrumentos orgánicos dialogando con producción contemporánea, una experiencia colectiva.

Es ambicioso y costoso - “seríamos 20 personas en escena”, reconocen- pero ya trabajan en la viabilidad de una gira que ayude al público a entender que Chanela Clicka no es un featuring más, sino un proyecto cultural en sí mismo.

Un disco para tender puentes

El álbum -fruto de casi dos años de trabajo- reúne 15 artistas españoles y 15 mexicanos en 15 canciones que no buscan subirse a la moda, sino construir algo atemporal. Un ejercicio de mestizaje consciente que mira al sur y al norte al mismo tiempo.

Tras consolidarse como productores de referencia, Chanela Clica da ahora el paso definitivo: convertirse en el rostro visible de un sonido que une dos tradiciones populares separadas por un océano, pero hermanadas por la emoción.

El disco ya está disponible en plataformas digitales y el dúo ultima los detalles de una gira que, si cumple su promesa, convertirá ese puente musical entre España y México en una experiencia colectiva sobre el escenario.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio