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Cine

Muere José Luis García Sánchez a los 85 años, el cineasta que convirtió la sátira en una forma de mirar España

Ganador del Oso de Oro por 'Las truchas' y de dos premios Goya como guionista, dirigió 'La corte de Faraón' y colaboró estrechamente con Rafael Azcona

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Muere José Luis García Sánchez a los 85 años, el cineasta que convirtió la sátira en una forma de mirar España. Europa Press.

Muere José Luis García Sánchez a los 85 años, el cineasta que convirtió la sátira en una forma de mirar España. Europa Press.

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El director y guionista José Luis García Sánchez ha fallecido este domingo en Madrid a los 85 años, según ha confirmado la Academia de Cine. El realizador salmantino fue uno de los grandes representantes de la comedia crítica española, con una filmografía en la que el humor sirvió para retratar las costumbres, las tensiones políticas y las contradicciones de su tiempo. Su trayectoria incluye películas como Las truchas, La corte de Faraón y Tirano Banderas, además de su participación en el guion de Belle Époque.

Nacido en Salamanca en 1941, García Sánchez estudió Derecho y Sociología y perteneció a una generación de cineastas cuya formación estuvo condicionada por la dictadura franquista. Su paso por la Escuela Oficial de Cinematografía terminó antes de que pudiera completar sus estudios debido a una expulsión colectiva de alumnos por motivos ideológicos. Años después, haría de la crítica social y política una de las señas de identidad de su cine.

Sus primeros trabajos fueron cortometrajes como Gente de boina y Pólipos en las trompas. En 1975 debutó en el largometraje con El love feroz, una comedia que abordaba las relaciones personales y los cambios sociales de la España de la Transición desde una perspectiva irónica. Un año después dirigió Colorín, colorado, con la que dio continuidad a esa primera etapa.

El Oso de Oro de Berlín que marcó su carrera

El reconocimiento internacional llegó en 1978 con Las truchas, una sátira construida alrededor de un banquete que acaba dejando al descubierto las apariencias y las relaciones sociales de sus protagonistas. La película recibió el Oso de Oro en el Festival de Berlín, en una edición en la que el jurado compartió el máximo galardón entre tres producciones españolas.

El premio fue concedido ex aequo a Las truchas, Las palabras de Max, de Emilio Martínez-Lázaro, y el cortometraje Ascensor, de Tomás Muñoz. Aquel reconocimiento situó a García Sánchez entre los cineastas españoles distinguidos internacionalmente durante los primeros años de la democracia.

Su interés por la política también quedó reflejado en Dolores, el documental de 1981 dedicado a Dolores Ibárruri, la Pasionaria, una de las figuras más destacadas de la historia del comunismo español.

Rafael Azcona, su gran compañero de escritura

Una parte fundamental de la carrera de García Sánchez estuvo ligada al guionista Rafael Azcona, con quien colaboró en varias de sus películas más conocidas. Ambos compartían el gusto por los personajes contradictorios, las situaciones absurdas y un humor capaz de abordar asuntos políticos y sociales sin abandonar la comedia.

Entre los títulos surgidos de esa colaboración destaca La corte de Faraón (1985), una comedia musical protagonizada por Ana Belén, Fernando Fernán Gómez y Antonio Banderas que abordaba la censura y la moral de otra época. Por esta película, García Sánchez obtuvo la Concha de Plata a la mejor dirección en el Festival de San Sebastián.

La relación profesional con Azcona continuó en El vuelo de la paloma, Tirano Banderas, Suspiros de España (y Portugal) y Siempre hay un camino a la derecha. Su filmografía abarcó desde la comedia popular hasta las adaptaciones literarias, con una atención constante a los personajes y a las circunstancias sociales que los rodeaban.

García Sánchez también desarrolló una extensa carrera como guionista para otros directores. Participó en los libretos de Habla, mudita y Camada negra, de Manuel Gutiérrez Aragón, y trabajó junto a Azcona y Fernando Trueba en el guion de Belle Époque, dirigida por este último.

Esta película le valió uno de sus dos premios Goya como guionista, en la categoría de mejor guion original. El segundo llegó por Tirano Banderas, adaptación de la novela de Ramón María del Valle-Inclán que dirigió y escribió junto a Azcona. Por este trabajo recibió el Goya al mejor guion adaptado.

Más allá del cine, García Sánchez también trabajó en el teatro. Entre sus proyectos escénicos figura la dirección de un montaje en España de El beso de la mujer araña, obra del escritor argentino Manuel Puig.

Padre del también cineasta Víctor García León, José Luis García Sánchez desarrolló una carrera de varias décadas en la que alternó la dirección, la escritura de guiones y el teatro. Sus películas recorrieron distintos momentos de la historia española y encontraron en el humor, la sátira y la adaptación literaria algunas de sus principales formas de expresión.

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