Los problemas laborales de Ana Garrido, técnico del Ayuntamiento de Boadilla del Monte (Madrid) durante más de 20 años, se remontan a 2007, cuando no tragó con las prácticas del equipo municipal del exalcalde Arturo González Panero. Aunque Garrido era responsable de Juventud, García Panero la degradó a sus funciones básicas y la despojó de su despacho y del móvil en un ambiente generalizado de "premios y castigos" para que los técnicos y funcionarios firmaran con determinadas empresas.

Alertas hasta que estalló la Gürtel
De baja por depresión, Garrido intentó que se investigara la corrupción en Boadilla e infructuosamente trató de que Esperanza Aguirre tomara cartas en el asunto, por lo que finalmente a través de Manos Limpias hizo llegar a la Fiscalía Anticorrupción un dossier con las irregularidades que había detectado. Pero Baltasar Garzón ya había abierto diligencias por las denuncias de un exconcejal de Majadahonda, José Luis Peñas, en lo que acabaría siendo conocido en toda España como el caso Gürtel.

'Exilio' en Costa Rica
Garrido pidió una excedencia e intentó alejarse del epicentro de la trama y sus oscuros personajes durante dos años en Costa Rica, de donde volvió entre otras cosas para declarar ante el juez Pedreira para ratificar en sede judicial sus denuncias. La investigación seguía su curso y en Boadilla se despejaban nubarrones. González Panero era imputado y tuvo que dejar el cargo, aunque también hubo alguna señal de alarma cuando como explica la propia Garrido, el exalcalde vetó a su sucesora, que debía ser María Jesús Díaz, para dejar en su lugar a Jesús Siguero, que posteriormente también fue imputado. El PP de Madrid secundó aquella jugada demostrando que algunos hilos permanecían intactos.

Intento de recuperar la normalidad
Pero con las elecciones de mayo de 2011 entró un nuevo equipo municipal con el también popular Antonio González Terol al frente y Garrido pensó que el paréntesis en su vida había acabado, por lo que se dispuso a reincorporarse "feliz" a su puesto. "Lo primero que hice fue preguntar a mi responsable directo en Juventud, el concejal Adolfo Arias, que qué funciones iba a desempeñar y me dijo que de técnico, superior al de mi plaza de coordinadora, y que ya se regularizaría mi situación cuando se pudiera", explica. Ocho meses después la situación seguía sin normalizarse y cuando por fin le subieron el sueldo, no fue conforme a su categoría. Apunta que "el error procedía del jefe de personal, un íntimo amigo de González Panero".

La historia se repite
Garrido intenta abordar su situación con el alcalde pero éste no la recibe, por lo que presenta una demanda de reclamación de cantidad salarial en octubre de 2012 y la situación se sigue deteriorando. Temía que se pudiera repetir la historia pero su situación estaba lejos de normalizarse, bien al contrario. Cuando siempre ha tenido buenas relaciones en su entorno laboral en un Ayuntamiento con unos 400 trabajadores, empieza a verse en un “aislamiento total”, no sabe si por el miedo de sus compañeros a verse señalados por departir con una denunciante de la Gürtel o por si había directrices concretas.

Explica que a partir de ahí Arias, su responsable como concejal de Juventud, le advirtió de que lo sentía pero se lo iban a hacer pasar "muy mal", y más tarde vio como echaban para atrás todo su trabajo una y otra vez sin más explicaciones, y el edil resumió la situación asegurando que lo único que faltaba es que le prohibieran hablar con ella. Garrido insiste en que tiene grabaciones que prueban lo que dice, y ello a pesar de que también ha denunciado que le han borrado archivos del ordenador de su domicilio.

La situación se encona y denuncia por acoso
A pesar de que insiste en que quería evitar los tribunales y estaba abierta a una solución, la funcionaria municipal acabó denunciando por mobbing al Ayuntamiento de Boadilla y se pregunta la razón que ha podido tener González Terol por "enconar" la situación, cuando apenas reclama la extinción laboral de su contrato y está dispuesta a verse en la calle con 47 años sin trabajo y en la situación actual con tal de verse libre del acoso que ha vivido. Actualmente de baja nuevamente por depresión, apunta a dos posibles razones para las represalias: haber colaborado con Anticorrupción en la investigación de la Gürtel y la demanda de cantidad salarial.

Investigación interna del Ayuntamiento
Ante la denuncia por acoso de la técnico municipal, el Ayuntamiento de Boadilla abrió un proceso de investigación interna contratando a un abogado, saltándose así según advierte Garrido "el protocolo de la Administración General del Estado" que debe seguirse en estos casos con un procedimiento "irregular" plagado de "declaraciones sesgadas", hasta el punto de que ella se negó a firmar su propio testimonio porque no se reconocía en aquellas palabras. El informe era favorable al Ayuntamiento y sugería a Garrido que tenía un buen perfil para trabajar en el extranjero.

¿Una vida diferente si hubiera callado?
El juicio por la demanda por acoso tendrá lugar el próximo 4 de octubre, y quizá entonces pueda empezar una nueva etapa. Garrido piensa que todo podría ser diferente ahora si hace años hubiera mirado para otro lado como hicieron otros, pero no se lamenta, solo quiere seguir hacia adelante: "¿Ya estoy señalada por el PP por haber denunciado un caso de corrupción? No tengo vida, quiero recuperarla, y tiene que ser fuera del Ayuntamiento porque ya se ha demostrado que allí es imposible".