“No nos podemos casar en enero, ni en febrero, ni en marzo, y mucho menos el resto del año, porque no hay día disponible en la cita previa del Registro Civil”, reconocen a ELPLURAL.COM una joven pareja que aprovechando las vacaciones de Navidad intentaron coger “número” para poder iniciar todos los trámites de su boda en Toledo, ciudad natal de la novia, “pero ya no hay fechas disponibles”, nos comenta indignada. Y no es para menos porque las parejas que quieran contraer matrimonio en Toledo, Guadalajara o Cartagena, tres de las seis ciudades con cita previa on line (citapreviaregistrocivil.es), experiencia piloto puesta en marcha por el Gobierno del registrador en excedencia de Santa Pola, Mariano Rajoy, previo paso a su privatización, no pueden hacerlo porque la única forma de acceder al Registro Civil es vía telemática, a no ser, eso sí, que decidan casarse por la Iglesia, entonces, el calendario se abre a sus pies y pueden elegir mes, día y hora.

Favoritismo con el matrimonio canónico
Y es que en las mismas fechas, en los mismos meses (enero, febrero y marzo), las parejas que contraigan matrimonio canónico pueden hacerlo sin problemas, y eso que también tienen que pasar por la cita previa, pero para la Iglesia siempre hay un hueco, una fecha, una hora para atender a sus feligreses. En este sentido, no deja de ser cuando menos curioso que siendo Toledo una de las pocas capitales españolas donde todavía los matrimonios eclesiásticos superan a los civiles no tengan problemas para conciliar fecha y lugar, cuando lo más lógico sería que el falso overbooking afectara más a los enlaces canónicos que a los civiles.

Requisitos más simples para la Iglesia
No solo eso. Casarse por la Iglesia es más caro, sí, pero los servicios sacerdotales son de una efectividad que ninguna pareja puede alcanzar por sí misma. Para empezar, la parroquia donde se contraerá matrimonio se encarga de todo “el papeleo”, de toda la documentación necesaria, mientras que en el Registro Civil (que no sea el de Toledo, Guadalajara o Cartagena) los jóvenes que se aventuran a oficializar su relación tienen que pasar por un auténtico viacrucis de certificados y declaraciones. A saber: Declaración / Solicitud de autorización de matrimonio, declaración jurada o afirmación solemne de estado civil, certificación de empadronamiento de los dos contrayentes, documentación identificativa de los contrayentes, Fe de Vida y estado civil de los dos contrayentes….



Ahora bien, todo cambia si la pareja opta por pasar por la vicaría, entonces, solo es necesaria la “documentación identificativa de los contrayentes y certificación eclesiástica extendida por el párroco”. Con la Iglesia hemos topado.



¿Y qué pasa con los homosexuales?
No en vano Toledo es sede primada, y la influencia de la Iglesia está en cada esquina (no paga IVA, ni IAE, ni IBI, organizan banquetes en dependencias consagradas, como ya publicó ELPLURAL.COM…). Iglesia que por el momento prohíbe las bodas entre parejas del mismo sexo. Decimos esto porque mientras que una pareja normal siempre tiene la salida desesperada de la boda eclesiástica si no quiere que se “le pase el arroz” esperando una cita en el Registro Civil, los gais y lesbianas de Toledo, Cartagena y Guadalajara tendrán que mantener su soltería hasta tanto en cuanto el Registro Civil no caiga en manos de los registradores de la propiedad o mercantiles, que a buen seguro harán pasar “por taquilla” a todas las parejas que quieran contraer matrimonio.

Rajoy, "beato desinteresado”
Lo que está claro es que el caos toledano es la antesala de lo que nos espera con la privatización, ratificada recientemente por el ministro de Justicia, Rafael Catalá, quien anunció que la encomienda de la gestión del Registro Civil a los registradores mercantiles se hará vía enmienda al proyecto de ley que obliga a los centros sanitarios a comunicar electrónicamente los nacimientos y fallecimientos a estas oficinas. Sin embargo, para el PSOE algo “huele mal”, de ahí que haya preguntado al sustituto de Gallardón si ha recibido este “encargo del registrador de la propiedad Mariano Rajoy y si este colectivo pasará a ser beato desinteresado por su contribución al bien común, sin cobrar nada a cambio por esta gestión”, señala el socialista. Esto no se lo cree nadie.