El hombre, Agustín Conde, no es un diputado más, es portavoz adjunto en el Grupo Popular en el Congreso. Chico de María Dolores de Cospedal, por tanto. Y cuando le han preguntado sobre la situación interna en su partido, que a la vista de sondeos y resultados en Andalucía, anda revuelto, Conde ha venido a decir que se 'llegó el comandante y mandó a parar'.



"Estoy muy contento", dijo al comentar las palabras de Rajoy en una entrevista en RNE en el sentido de que está satisfecho con el funcionamiento del partido y que no prevé cambios. Y añadió la frase que le va a perseguir: "una vez que el presidente ha hablado, y ahora lo que tenemos que hacer los demás es callarnos y obedecer".

Y Conde, animado por estas palabras de Rajoy, ha añadido que lo que ahora tienen que hacer los de su partido es "hablar bien" de sí mismos y de la dirección. Y en ese deseo ha incluido a su propia 'jefa': "En el PP de Castilla-La Mancha siempre nos hemos dedicado a hablar bien de nuestro presidente y nos hemos preocupado de que todos lo hagan", ha dicho, dejando un retrato psicológico y político muy esclarecedor.

Aún así, si alguno quiere criticar, Agustín Conde ha echado mano al viejo dicho futbolero de lo que 'pasa en el campo se queda en el campo', o el tradicional 'los trapos sucios se lavan en casa', y ha dicho que puesto que "el PP es un partido donde sin duda cabe tener distintos puntos de vista", esas diferencias "deben expresarse en los órganos internos".  Parece una clara indicación de lo que puede esperarse de la Junta Directiva del PP este martes.