Cada 11 de septiembre, en la celebración de la Diada, representantes políticos y de la sociedad civil en Cataluña rinden homenaje a Rafael Casanova ante su monumento en Barcelona, desde que en 1977 se recuperara la estatua tras ser retirada por Franco.

Rafael Casanova(1660-1743) fue el último conseller en cap (consejero en jefe), máxima autoridad de Barcelona y es un icono del catalanismo desde hace siglos. Jurista, militar y acérrimo partidario del archiduque Carlos de Austria como rey de España durante la Guerra de Sucesión Española, frente a los Borbones.

Herido en la batalla final del 11 de septiembre de 1714, fue exonerado de sus cargos políticos y militares, volvió a ejercer la abogacía hasta poco antes de su muerte.

Patriota o defensor de los Austria
El significado de su figura se debate entre quienes le consideran un patriota, defensor de una Cataluña independiente, y quieres le ven como un simple defensor de la monarquía de los Austria.

La ciudad de Barcelona le dedicó una calle en 1863 y en 1888 erigió una estatua en su memoria. Un año después, el monumento se convirtió en símbolo de la defensa de la instituciones catalanas  y fue punto de concentración de la manifestación organizada en protesta por la promulgación en Madrid de la reforma del Código Civil español.

A partir de ese año la estatua a Rafael Casanova se convirtió en punto de encuentro de las organizaciones catalanistas durante la conmemoración del 11 de Septiembre. En las primeros actos se sucedieron detenciones por considerar que se trataba de concentraciones ilegales y en ocasiones las ofrendas se hicieron durante la noche.

En 1913, el consistorio de Barcelona participó por primera vez en la ofrenda. En 1916 se inauguró el zócalo con la inscripción: “Aquí cayó herido el Conseller en Cap Don Rafael Casanova defendiendo las Libertades de Cataluña. 11 de septiembre de 1714”.

Primo de Rivera prohibió los homenajes

En 1924, tras el golpe de estado de Primo de Rivera, se prohibió el homenaje a Rafael Casanova y, también, la Mancomunidad de Cataluña, que había sido la primera institución de autogobierno de Cataluña desde 1714, creada mediante la integración de las cuatro diputaciones provinciales.

Tras la muerte de Primo de Rivera, el régimen empezó a tolerar la conmemoración nuevamente, cuando el gobernador civil de Barcelona autorizó las ofrendas florales al monumento en honor a Rafael Casanova.

Franco volvió a prohibirlos
Con la proclamación de la Segunda República Española y la instauración de la Generalidad de Cataluña como institución de autogobierno de Cataluña se retomaron plenamente los actos de homenaje en su memoria.

Los actos fueron prohibidos otra vez durante el franquismo y en 1939 se dio la orden de que la estatua fuera retirada y destruida. Sin embargo, quedó almacenada en un depósito municipal de Barcelona.

En enero de 1975, tras la muerte de Franco, la conservadora del Museo de Arte de Cataluña dio a conocer dónde se hallaba la estatua del militar austracista.

En 1977 se recuperó la estatua
El alcalde de Barcelona José María Socías Humbert ordenó la restitución del monumento y el 27 de mayo de 1977 fue alzada nuevamente la estatua en honor del conseller en Cap,  cerca del lugar donde cayó en combate en la Ronda de San Pedro. El lugar donde cada año se rinde homenaje a Casanova, en cada Diada.