El expresidente de Bankia Rodrigo Rato a su salida de la Audiencia Nacional, tras declarar ante el juez Fernando Andreu como imputado por el caso de las tarjetas opacas de Caja Madrid. EFE El expresidente de Bankia Rodrigo Rato a su salida de la Audiencia Nacional, tras declarar ante el juez Fernando Andreu como imputado por el caso de las tarjetas opacas de Caja Madrid. EFE



Entre al año 2011 y el año 2012, en medio de un brutal desplome económico, vía crisis internacional, Rodrigo Rato se gastó 92.041 euros, y eso al margen de los 3 millones de salario. Ana Patricia Botín, actual presidenta del Banco de Santander, tras la muerte súbita de su padre Emilio Botín, acaba de quitarse de encima a Rato. De nada le ha valido a este esgrimir su gran amistad con Emilio.

De la noche a la mañana
El escándalo de las tarjetas opacas de Caja Madrid ha provocado el descrédito profesional del que fuera director-gerente del Fondo Monetario Internacional. Salió el señorito Rato inesperadamente del FMI, por piernas y casi de la noche a la mañana. Como el FMI no es precisamente un organismo envuelto cuidadosamente en la transparencia, las causas de la dimisión inesperada de Rato no han sido aún conocidas ni en España ni en ninguno de los países que forman parte del mencionado Fondo. Silencio absoluto después de sus 39 meses de director-gerente.

A la retaguardia política
El regreso a España de Rodrigo Rato supuso un nuevo terremoto político en el interior del PP, presidido por Mariano Rajoy. Creyeron los más ingenuos que Rato llegaba precipitadamente para ser nombrado candidato a presidente del Partido Popular y poner punto final así a los desastres de Rajoy. Nada de ello sucedió. Rato se fue a la retaguardia política, de modo que pasó a ser un millonario financiero. Se enriqueció sin freno alguno. Ha ido desde entonces de aquí para allá, de negocio en negocio, de gran empresa a gran empresa y cobrando dinero a raudales, desorbitados. Fue ganador, gracias a Rajoy, en la batalla sin cuartel para quedarse con la presidencia de Caja Madrid. El derrotado fue Ignacio González, mayordomo de Esperanza Aguirre y ahora presidente de la Comunidad de Madrid.

¿Un brindis al sol?
Rato pudo ser presidente del Gobierno español. Pero se lo impidió José María Aznar porque lo consideraba un desleal y hasta un traidor. Ha sido estos últimos años, sin duda alguna, un golfo sin escrúpulos. Lo echaron los suyos, tanto en versión política como en versión empresarial. Bankia cayó en sus manos y no entró en una cárcel por el canto de un antiguo duro. Le ha echado recientemente, como ya está escrito, Ana Patricia Botín. ¿Ha sido un gesto, el de Ana Patricia, para demostrar que el cambio en el Santander ha empezado ya? ¿O simplemente es un brindis al sol y punto pelota? En todo caso, más vale haberse cepillado a Rato que lo contrario.