1. Todo elogios salvo alguna cosa
No llegaron a sacarlo a hombros, pero faltó poco. El Comité Federal de ayer del PSOE, donde cabía pensar que Pedro Sánchez pasara ciertos apuros a cuenta de los 24 años de cárcel a José Luis Ábalos, las maniobras tipo Anacleto Agente Secreto de Leire Díaz o las andanzas internacionales de Zapatero…, quedó en nada. Como diría Rajoy, todo fueron elogios salvo alguna cosa.
2. Apología del suicidio (de los otros)
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, fue de nuevo el Pepito Grillo de un cónclave federal que, por definición, no debía ni seguramente podía hacer otra cosa que lo que hizo: cerrar filas en torno a su secretario general. Algo que, a su vez, Page no podía no saber que iba a pasar, aunque eso no le impidiera hacer lo que creía que tenía que hacer, que era ponerse estupendo: izó, caiga quien caiga, la bandera de la probidad exigiendo a Sánchez la convocatoria inmediata de elecciones y aparentando desconocer el suicidio que conllevaría una convocatoria electoral en la que el convocante concurriera con un cartel a la espalda en el que se leyera “Esposo, hermano, amigo y jefe de corruptos”. Si mañana le estallara a Page un caso grave de corrupción equiparable al de Ábalos o Cerdán, es poco probable que tuviera las mismas prisas en adelantar elecciones que tan insistentemente le reclama a Sánchez.
3. Ponerse estupendo
La indignación ética de Page con Ferraz es legítima, pero cabe ponerla bajo sospecha porque en ella todo son ventajas para el indignado. Ponerse estupendo es fácil cuando no solo te sale gratis, sino que puedes obtener incluso alguna que otra ganancia. Distanciándose de Sánchez, Page amarra su mayoría absoluta en una tierra donde el anticatalanismo opera como una pulsión electoral de primer orden: la España que vivió la fuga de Puigdemont como una ofensa nacional y su amnistía como un ultraje personal ansía el momento de desquitarse. Y Page lo sabe. No puede no saberlo.
4. Maldito, maldito, maldito
A excepción de las del presidente de Castilla-La Mancha y la alcaldesa de Palencia, el resto de intervenciones ante el Comité Federal fueron las propias de un estado mayor consciente de que, estando en el momento crítico en que están las desventuradas mesnadas socialistas, solo cabía proteger, arropar, animar, ensalzar, pelotear al compañero comandante, sobre quien las derechas han lanzado una maldición que recuerda el anatema dictado en el siglo XVII por los líderes de la comunidad judía de Amsterdam contra Baruch Spinoza: “Maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea al acostarse y maldito sea al levantarse; maldito sea cuando sale y maldito sea cuando regresa”.
5. Mirando al cielo
El grito de guerra del Comité Federal de ayer fue, resumiendo mucho, este: ¡Pedro, todos somos contingentes, pero tú eres necesario! No quiere decirse que los dirigentes socialistas allí presentes se chuparan el dedo y consideraran que Sánchez es un crack eligiendo secretarios de Organización, pero sabían perfectamente que lo que ahora toca no es suicidarse, sino apretar los dientes, mantener firmemente abierto el paraguas y esperar a ver si escampa.
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