El séptimo alcalde de la democracia en Pamplona será de Bildu, tras el acuerdo entre Geroa Bai, Aranzadi e I-E. Joseba Asirón, ya tiene en la cabeza una de sus posibles decisiones: ceder el lanzamiento del Chupinazo que da inicio a los Sanfermines.

La tradición marca desde hace un cuarto de siglo que el primer chupinazo de cada legislatura lo lance el alcalde y los años siguientes se lo turnen el resto de las formaciones políticas en función del número de representantes que tengan en el Ayuntamiento. Asirón quiere que a partir de 2016 quienes den el inicio a las fiestas sean colectivos sociales o asociaciones que puedan ser propuestas por los ciudadanos.

Recuperar el Riau Riau
La intención del posible nuevo alcalde es que a partir de 2016 los encargados de dar inicio a las fiestas sean colectivos, entidades o asociaciones propuestas por los ciudadanos. En ese sentido el candidato de Bildu ha recordado que el Orfeón Pamplonés celebra este año su 150 aniversario.

Joseba Asirón ha planteado, además, recuperar el Riau Riau, que fue uno de los actos más tradicionales de los Sanfermines durante el siglo pasad y que consiste en la marcha de los concejales por las calles al ritmo del Vals de Astrain, hasta la capilla de San Fermín, donde se celebran las Vísperas. Durante la marcha, los mozos zarandeaban a los ediles y bromeaban con ellos. La tradición fue eliminada del programa en los años 80 dados los insultos y agresiones por parte de radicales. En 2013 se intentó realizar sin éxito, ya que los concejales no pudieron ni salir de la Casa Consistorial.

El terrorismo de ETA
En cuanto a uno de los temas más sensibles que no podrá obviar el futuro alcalde de Pamplona, la condena al terrorismo de ETA, Asirón se pronunció el pasado día 6  en una intervención ante los medios, en la que afirmó que rechazará y condenará cualquier violación de derechos humanos y hará un especial esfuerzo para el reconocimiento del derecho a la memoria y reparación de todas las víctimas. Al ser preguntado sobre si esa condena incluye el terrorismo etarra, Asirón repitió que su rechazo es para "cualquier violación de los derechos humanos" y por tanto debe entenderse que incluye "absolutamente todas" las vulneraciones de derechos, "tengan el sesgo que tengan".