Este martes ha comenzado el debate sobre los presupuestos en el Congreso. Unos presupuestos que los analistas han calificado de 'absurdos', 'irreales', 'imposibles de cumplir'... Y todo, por una razón, parten de la presunción de que se producirán una contención de los gastos, pero, sobre todo, un aumento de los ingresos para el Estado simplemente increíbles.

Les vamos a dar algún ejemplo para que se entienda mejor lo que dicen esos expertos.

Los prespuestos "mas esperanzadores" son eso..., una 'esperanza'
Para no perderse hay que recordar que los presupuestos del Estado vienen a ser como los nuestros. Hacemos una previsión de gastos, y para que esos gastos vayan a cumplirse, tenemos que pensar que vamos a tener los ingresos que nos permitan afrontarlos. Y aquí viene la desconfianza total de los expertos: las previsiones que hace la gente de Montoro son de que España no sólo seguirá creciendo, sino que lo hará de manera más acelerada..., en contra de lo que dice la realidad. Este mismo jueves los presidentes de la Unión Europea se han reunido en Bruselas para estudiar medidas que eviten la entrada en una tercera recesión.



Ignorando la realidad, el equipo de Montoro, el que habla en el Congreso de "los presupuestos "de la consolidación" y "los más esperanzadores", se basa en algunos supuestos directamente 'imaginativos', si no hilarantes.

Un ejemplo: para sus previsiones de aumento de ingresos fiscales, 'los Montoro' no sólo dan por hecho un significativo aumento del empleo, sino que además 'imaginan' que puesto que la economía ya ha mejorado significativamente su competitividad y productividad las empresas, que cortaron salarios cuando la productividad era más baja, los subirán ahora ¿Alguna razón medianamente sólida para sostener esta suposición? Ninguna.

La mujer detrás de unos 'grandes presupuestos'
Pero si se mira quién es la jefa de este imaginativo 'Montoro team', quizás todo 'cuadre' mejor. Nos referimos a la secretaria de Estado de Presupuestos, Marta Fernández-Currás. La mujer que Montoro 'quitó' a Núñez Feijoo, con quien era consejera de Hacienda, gracias a que se hizo un nombre como 'arregladora de presupuestos'.

Fuentes políticas gallegas, de hecho, han dicho a ELPLURAL.COM que su 'ascenso' a Madrid se debió a su capacidad para "cuadrar los presupuestos imposibles". Eso sí, lo hacía 'con truco'.

Su trampa, nos dicen, consistía en desplazar la deuda del presupuesto de un año a otro, con lo que cerraba los ejercicios cumpliendo, supuestamente, el déficit. Su método, según nos han explicado, era simple: cerraba la contabilidad de los ejercicios en el momento en el que le resultaba más oportuno "y por sorpresa".

Nos explicamos. En su primer año al frente de la consejería, 2010 al 2011, dejó de contabilizar facturas en octubre, lo que significó que 411 millones de los gastos de ese año los pasó a las cuentas del siguiente. Un desplazamiento de deuda que le permitió cuadrar las cuentas. Lo mismo que, nos dicen, hizo al año siguiente.



Hacerse trampas al solitario
Semejante artilugio le mereció la reprobación del Consello de Contas de Galicia, que en su informe anual, entre otras duras recriminaciones, advertía que los resultados de las cuentas presentadas "pueden quedar desvirtuados" ya que "la Administración no registra todas las obligaciones que corresponden al propio ejercicio y se desplazan a los siguientes". Es decir, la consejera se hacía trampas al solitario, pasando los gastos del último trimestre al año siguiente para así hacer ver que cumplía con las cuentas.

Lo que da aún más valor a reprobaciones como esta que apuntamos, que es sólo una más en un duro texto, es que el Consello de Contas estaba 'controlado' por el propio PP. Al frente de él estaba, de hecho, quien durante años fue 'conselleiro' de Economía de Fraga entre 1989 y 2005, José Antonio Orza.

También ha dejado en Galicia 'memoria' la actuación de Marta Fernández Currás en la fusión de las Cajas gallegas, Caixa Galicia y Caixa Nova. Según cuentan a este periódico, su papel consistió en forzar esta fusión para salvar Caixa Galicia, que era de las dos la que estaba peor, en quiebra técnica, sacrificando de alguna manera a Caixa Nova, cuya situación no era tan desesperada.

Para ello, nos dicen en fuentes políticas gallegas, no dudó en "engañar al parlamento apoyándose en supuestas recomendaciones de unas auditorías que nunca entregó, y que estaban hechas a medida para decir lo que convenía a los intereses de la fusión". Un asunto en el que, nos dicen, "arrastró a Núñez Feijóo", pero que lejos de costarle la carrera, como parecía, acabó, junto a su 'capacidad' para cuadrar cuentas públicas, por impulsarla a la vera de Cristóbal Montoro.