El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a elevar el tono tras la operación militar que culminó con la captura de Nicolás Maduro en Caracas. En una nueva escalada verbal, el mandatario republicano ha lanzado una advertencia directa a la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, quien ha asumido las funciones presidenciales conforme al marco legal del país. Trump ha asegurado que, si no actúa como Washington espera, “pagará un precio muy alto”, incluso superior al del propio Maduro.
En una entrevista telefónica concedida a The Atlantic y publicada este domingo, Trump fue explícito al señalar a la dirigente venezolana. “Si no hace lo correcto va a pagar un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro”, afirmó, dejando claro que la presión estadounidense no se detendrá con la captura del líder chavista. El mensaje refuerza la sensación de que la ofensiva contra Venezuela no ha concluido y que el foco se desplaza ahora hacia el nuevo liderazgo provisional del país.
El presidente estadounidense también mostró un giro respecto a sus palabras del sábado. Entonces, había insinuado que Rodríguez estaba dispuesta a colaborar con la Administración norteamericana. Sin embargo, este domingo cargó contra lo que definió como un “rechazo desafiante” a la intervención militar de Estados Unidos, una actitud que, según Trump, no será tolerada en el nuevo escenario abierto tras la incursión en Caracas.
Cambio de régimen
Trump defendió sin ambages la necesidad de un cambio de régimen en Venezuela y una profunda transformación de sus instituciones. “Reconstrucción, cambio de régimen, como quieras llamarlo. Es mejor eso que lo que tenemos ahora mismo. No puede ir a peor”, sostuvo. En su argumentario, el presidente norteamericano volvió a dibujar un país al borde del colapso, justificando así la intervención y el control externo como una supuesta vía de salida.
En ese contexto, insistió en que la llamada reconstrucción no debe interpretarse como algo negativo. “La reconstrucción no es algo malo en el caso de Venezuela. El país se ha ido al infierno. Es un país fallido. Es un país totalmente fallido”, repitió Trump, utilizando una retórica extrema que refuerza su relato de legitimación de la intervención militar y política en territorio venezolano.
Más allá del caso concreto de Venezuela, el inquilino de la Casa Blanca volvió a exponer su visión estratégica sobre el papel de Estados Unidos en la región. Defendió que Washington debe mantener el control sobre el hemisferio occidental, aunque matizó que la operación contra Maduro no responde únicamente a una lógica geográfica. “No es el hemisferio. Es el país. Son países individuales”, explicó, abriendo la puerta a una política de intervenciones selectivas.
Groenlandia, ¿próximo objetivo?
En esa misma línea, Trump dejó entrever que la captura de Maduro podría no ser un hecho aislado. El presidente sugirió que Estados Unidos podría actuar en otros escenarios internacionales si considera que sus intereses estratégicos están en juego. Entre esos ejemplos, mencionó de forma explícita a Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa.
“Nosotros necesitamos Groenlandia. Absolutamente”, afirmó Trump, justificando esa necesidad en términos de seguridad nacional. Según su versión, la isla está “rodeada por barcos rusos y chinos”, lo que convertiría su control en una pieza clave dentro del tablero geopolítico global. El mensaje no pasó desapercibido y refuerza la idea de que la Administración estadounidense contempla un uso expansivo de su poder militar y político.
El presidente estadounidense emplazó a la comunidad internacional a extraer conclusiones de lo ocurrido en Venezuela. “Van a tener que verlo por sí mismos”, señaló, al tiempo que reconocía que ni siquiera él tiene claros todos los escenarios futuros. “Entonces no me estaba refiriendo a Groenlandia, pero la necesitamos. Absolutamente. La necesitamos para nuestra defensa”, remachó.
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