El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no desprecia únicamente la legalidad y el ordenamiento internacional. Las normas nacionales tampoco son vistas como un marco de actuación para el amigo de Jeffrey Epstein, que persigue a todo aquel que se atreva a llevarle la contraria también en el interior del país. Su última víctima es el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, quien enfrenta ahora una investigación del Departamento de Justicia, impulsada por la administración trumpista para purgarle por su disidencia.

La razón oficial para justificar la investigación es el testimonio dado por Powell en el Comité Bancario del Senado, el pasado mes de junio, y su relación con la renovación de edificios históricos de oficinas de la institución que funciona como banco central de la potencia norteamericana. Si bien detrás existe un revanchismo de Trump, quien no perdona a Powell no haber seguido sus órdenes económicas después de haberle elevado al cargo durante su primer periplo en la Casa Blanca, hace ahora ocho años.

La política monetaria se verá condicionada por la presión política o la intimidación

Los enfrentamientos entre el presidente de la Fed y el mandatario estadounidenses comenzaron por el nivel de los tipos de interés oficiales, siendo el primero favorable a mantenerlos para caminar hacia la estabilidad de los precios, posición similar a la afrontada por el Banco Central Europeo (BCE), y el segundo impulsor de bajadas de gran volumen para combatir la senda inflacionaria, de la que culpa a los tipos de interés, pese a que estos se mantenían elevados precisamente para hace frente al encarecimiento del precio del dinero.

Powell no ha cedido ante las presiones y esto ha golpeado fuertemente al orgullo de Trump, quien se siente traicionado después de haberle designado a finales de 2017. El presidente estadounidense quería un pelele a su servicio, cosa que ha conseguido con otros organismos supuestamente independientes que ha parasitado, pero se ha encontrado con una resistencia que ahora quiere castigar a través de los Tribunales. Sin embargo, desde la Casa Blanca niegan la mayor y aseguran no estar de tras del proceso judicial que acaba de ser abierto.

Choque entre la Casa Blanca y la Fed

Trump no ordenó a los funcionarios del Departamento de Justicia abrir el proceso penal contra Powell”, ha garantizado la portavoz del Gobierno estadounidense, Karoline Leavitt, quien ha defendido que el presidente "tiene todo el derecho a criticar al presidente". “Tiene el derecho que le otorga la Primera Enmienda, al igual que todos ustedes", ha insistido en quitar peso a la campaña de acoso y deslegitimación impulsada contra el presidente de la Fed. “Una cosa está clara, el presidente lo ha dejado muy claro, Jerome Powell es malo en su trabajo", ha colaborado de ella.

El señalado, por el contrario, asegura que todos estos ataques se enmarcan en una campaña de deslegitimación y hundimiento por haberle llevado la contraria a Trump y haber mantenido la independencia en sus decisiones de política internacional. Si bien ha asegurado tener "profundo respeto por el Estado de derecho y la rendición de cuentas", considera la investigación en su contra como una "acción sin precedentes" de Washington, que "debe verse en el contexto más amplio de las amenazas y la presión constante del Gobierno”.

"Nadie, y desde luego tampoco el presidente de la Reserva Federal, está por encima de la ley", ha trasladado en un discurso. Sin embargo, ha asegurado que "la amenaza de cargos penales es una consecuencia de que la Reserva Federal fije los tipos de interés basándose en nuestra mejor evaluación de lo que servirá al público, en lugar de seguir las preferencias del presidente". "Esta nueva amenaza no tiene que ver con mi testimonio del pasado mes de junio ni con la renovación de los edificios de la Reserva Federal”, ha proseguido.

“No tiene que ver con la función de supervisión del Congreso. Se trata de si la Reserva Federal podrá seguir fijando los tipos de interés basándose en las pruebas y las condiciones económicas, o si, por el contrario, la política monetaria se verá condicionada por la presión política o la intimidación", ha zanjado, acusando directamente a Trump de querer apropiarse de una institución independiente, vulnerando las leyes de su propio país, para llevar su mandato dictatorial a cotas más elevadas.

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