Bajo el marco de la escalada de violencia y bombardeos que comenzaron el pasado sábado en Oriente Próximo, con el foco en Irán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha enfatizado este lunes que la “gran ola” de ataques aún “está por llegar”, pese a que fueron decenas los fallecidos, entre ellos el ayatolá Alí Jamenie.

En declaraciones a la cadena de televisión CNN, el inquilino de la Casa Blanca ha reiterado: “Lo estamos destrozando”, al tiempo que se ha congratulado de contar con “el mejor Ejército del mundo” para estas misiones.

Debido a que el escenario bélico no acabará en el horizonte próximo, a juzgar por las palabras del propio Trump, ha urgido a la ciudadanía iraní a que no salgan de casa porque “no va a ser seguro estar fuera”, reiterando que aún no han empezado a “golpearlos con fuerza” -al régimen iraní-: “La gran ola ni siquiera ha llegado, la grande está a punto de llegar”, ha advertido.

Al tiempo, el principal mandatario de Washington ha venido señalando este lunes que no quiere que el conflicto se alargue en exceso: "Siempre pensé que serían cuatro semanas. Y vamos un poco adelantados". Como punto inesperado en la consecución de los hechos, Trump ha agregado que lo que le pareció "sorprendente" fueron las explosiones iraníes sobre otros países del entorno como Baréin o Emiratos Árabes Unidos. Paralelamente, cabe remarcar que Israel, por su parte, también ha atacado otros objetivos, como a Hezbolá en El Líbano. 

Preguntado también por la CNN sobre los sucesores del ayatolá Jamenei, el mandatario de la Administración Trump ha dicho desconocer quién podría ocupar tal cargo, puesto que las fuerzas militares norteamericanas eliminaron "a la mayoría de candidatos": "El sucesor del ayatolá Jamenei no será ninguno de los que pensábamos porque todos están muertos", ha reiterado.

Estas declaraciones se producen bajo el telón de fondo de los constantes bombardeos y ataque armamentísticos que se han producido entre las últimas 48 horas, desde Estados Unidos e Israel hacia Irán, siendo la respuesta de Irán con contraataques en la misma dirección y hacia otros países del entorno, como el Líbano, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y otros países del Golfo. El conflicto suma ya en torno a 600 víctimas mortales, más de 550 iraníes desde el sábado, según las cifras aportadas por la Media Luna Roja.

El Pentágono justifica el ataque e Irán dice que “no negociará”

Las tensiones geopolíticas marcan el paso de los movimientos de la potencia norteamericana en Oriente Próximo, en connivencia con la estrategia de Tel Aviv y cuyo objetivo en común se concentra en Irán. Por lo pronto, y tras haber sido asesinado el ayatolá y centenares de personas en los últimos bombardeos, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Alí Lariyani, ha afirmado que su país “no negociará con Estados Unidos”.

Al tiempo, Lariyani ha ahondado en que, “al contrario que Estados Unidos, (Irán) se ha preparado para una guerra larga”, considerando a su vez como “triste” que Trump esté “sacrificando el tesoro y la sangre estadounidenses para impulsar las legítimas ambiciones expansionistas de Netanyahu”, ha sostenido en relación a la postura belicista del primer ministro de Israel.

Con ello, la postura en Washington continúa deslizándose por la vía militar. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, desde el Pentágono, ha señalado que los ataques responden a la falta de voluntad negociadora de Teherán desde el ámbito nuclear. En este sentido, ha insistido en que la Administración Trump “hizo todo lo posible por una diplomacia real”, pero ha considerado que la parte persa tan sólo estaba “ganando tiempo”.

“El régimen anterior tuvo todas las oportunidades de llegar a un acuerdo pacífico y sensato. Pero Teherán no estaba negociando. Estaba ganando tiempo y compraba tiempo para reabastecer sus arsenales de misiles y reactivar sus ambiciones nucleares”, ha señalado, agregando que ésta pueda ser una guerra para forzar “un cambio de régimen”.

Cabe matizar en este punto que la coalición estadounidense-israelí ha atacado conjuntamente y por primera vez a Irán; mientras que en el horizonte, más aún con estas últimas palabras de Trump, solo esperan más explosiones, ataques y muertes. Prueba de ello que la mayor parte de la geografía iraní viene siendo golpeada desde el pasado sábado: las zonas cercanas al estrecho de Ormuz, cerrado por la República islámica para impedir el paso de petróleo; Urmía, en la frontera con Turquía e Irak; Teherán, la capital; la ciudad de Qom, considerada sagrada para el chiísmo; o Isfahán, que ya sufrió ataques el pasado verano en el marco de las operaciones antinucleares estadounidenses.

"Todo lo que quiero es libertad para el pueblo", declaró Trump ante The Washington Post, en la misma línea que el discurso que compartió en sus redes sociales, donde instaba a los iraníes a levantarse contra la teocracia cuando Washington acabara con sus hostilidades. "Los ayatolás estarán entonces a punto para que ustedes los derroquen”, defendió este pasado fin de semana.

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