Ni un paso atrás. Ese es el mensaje que los líderes de siete países europeos, entre los que se encuentra España, han mandado a Estados Unidos tras sus amenazas a Groenlandia y a Dinamarca. Así lo ha verbalizado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia tras la reunión de la Coalición de Voluntarios de París. El líder socialista, que ha desgranado un plan diseñado para logar a largo plazo una “paz justa y duradera” en Ucrania, ha admitido que el cónclave ha debatido sobre algunos aspectos de calado de la política internacional, como es el golpe al tablero geopolítico de Donald Trump el pasado sábado con la operación de captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Sánchez, que se ausentó de la Pascua Militar para asistir este mediodía a París, ha atendido a los medios de comunicación tras el encuentro y desgranó que las potencias europeas han trabajado en un plan que buscará la “paz justa y durarera” en Ucrania. El planteamiento pasa por una batería de medidas que ofrezcan garantías de seguridad, el acceso de Ucrania a la Unión Europea y un paquete económico destinado a la reconstrucción del país tras casi cuatro años de conflicto armado con Rusia. De hecho, desde la capital gala, ha anunciado que abrirá una ronda de consultas con los grupos parlamentarios en el Congreso para determinar la contribución de España cuando cese la guerra.

Pese a que Ucrania era uno de los puntos clave de la reunión, las potencias europeas no han sido ajenas a lo que está ocurriendo al otro lado del Atlántico. De hecho, el jefe del Ejecutivo exponía en sus declaraciones que el encuentro ha abordado “algunos de los aspectos de la incertidumbre de la política internacional”, al tiempo que ha reivindicado que el momento presente, pese a todas las noticias negativas, también puede ser una época “de esperanza”.

Plante ante Trump

Lo que queda claro y así lo exponía ante los periodistas, es que la operación de Estados Unidos en Caracas (Venezuela) ha sentado “un precedente terrible” que empuja al tablero geopolítico a un escenario de “inseguridad”. Aun con todo, el jefe del Ejecutivo ha anunciado que mantendrá un encuentro con la presidenta interina del país caribeño, la hasta hace unos días mano derecha de Maduro, Delcy Rodríguez. Lo hará con la intención de comprobar la certeza de una transición ordenada hacia unas elecciones “limpias y libres”.

Tras ello, el presidente marcaba el camino al conjunto de la Unión con una declaración de intenciones. El mensaje es cristalino: Europa no se va amilanar ante las amenazas del presidente de Estados Unidos. Sánchez ha reivindicado que tanto España como el resto de la Eurozona creen en la “paz”, la “diplomacia” y, sobre todo, la Carta de las Naciones Unidas, por lo que, precisamente, no se puede aceptar la operación de Washington. Como tampoco – ha subrayado – se puede claudicar ante la advertencia a la “integridad” de ningún Estado europeo, como es en este caso Dinamarca.

En estos términos se pronunciaba sobre el último deseo imperialista del inquilino de la Casa Blanca, advirtiéndole directamente de que el Viejo Continente no está dispuesto a pasar por el aro de sumisión que busca el propio Trump y con el que jugueteaba en la rueda de prensa desde Mar-a-Lago. “No nos vamos a callar ante violaciones como las que se están produciendo y, por tanto, España no va a ser cómplice de tal atropello”, percutía el presidente del Gobierno, al tiempo que refrendaba que una “ilegitimidad” no puede ser respondida con una “ilegalidad”; en clara alusión al régimen de Maduro como primera parte del silogismo.

Sánchez ha recordado durante estos días que España no reconocía a Maduro como presidente de Venezuela porque “infringió las reglas” y su elección fue “ilegítima”. Pero ello no quiere decir que el Gobierno digiera el sapo que Trump ha puesto sobre la mesa a todo el planeta. Precisamente por esta cuestión – subrayaba – España no puede reconocer la “legitimidad” de una acción militar que ha calificado de “ilegal” al “violar el derecho internacional”, habida cuenta de que su último objetivo pasa por cambiar el color de una administración extranjera “para apropiarse de sus recursos naturales”.

Cumbre parlamentaria por Ucrania

Al margen de la cuestión estadounidense, Sánchez abrirá a partir del próximo lunes una ronda de consulta con la “mayoría” de los grupos parlamentarios para dirimir cuál debe ser el papel de España toda vez concluya la guerra en Ucrania. El presidente del Gobierno ha recordado que España ha defendido desde el principio del conflicto la adhesión de Ucrania a la Unión Europea y ha precisado que seguirá siendo la máxima de Moncloa, como también a la Comisión Europea.

En este sentido, Sánchez ha avanzado que en la cumbre de líderes de París se han abordado “las medidas de seguridad” que deberían implementarse en territorio ucraniano tras el alto al fuego, así como la reconstrucción del país cuando cesen las hostilidades. Y es que, entre otras iniciativas como la creación de un paquete económico para levantar el país, las potencias comunitarias se han comprometido a desplegar una fuerza multinacional cuando se alcance ese escenario. Una cuestión que levantará ampollas entre los socios del Ejecutivo en España.

Sánchez, que ha avanzado que el plan cuenta también con el visto bueno de Washington, ha asegurado que la Unión Europea está preparada para poner en marcha el “paquete de prosperidad” para Ucrania, con ayudas, préstamos, incentivos o mecanismos de apoyo para construir sus infraestructuras clave. También se incluye una estrategia para redinamizar su economía, además de sentar las bases para un nuevo futuro en Ucrania tras conquistar “la paz”.

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