"No a la extrema derecha". En Portugal ya han elegido a su nuevo presidente, el socialista António José Seguro, que ha arrasado frente a una ultraderecha portuguesa muy debilitada en la segunda vuelta. El exsecretario general del Partido Socialista (PS) en una primera encuesta hace meses no conseguía más que un 6% en intención de voto. Sin embargo, tras derrotar en las urnas al aspirante populista, André Ventura, se convertirá en el nuevo presidente de Portugal. El socialista ha recibido el doble de votos que en la primera vuelta. Además, ha hecho historia este domingo convirtiéndose en el político más votado de la democracia lusa tras su triunfo en la segunda vuelta de las presidenciales, con 3,4 millones de votos, marcadas por el consenso logrado a izquierda y derecha frente a la ultraderecha de Chega.

Esta victoria refleja un rayo de esperanza para la izquierda europea, donde más de un tercio de los votantes portugueses se han volcado hacia Seguro frente al 33,2% del ultraderechista. Después de 20 años, el centro del país inundado y un aumento de participación los socialista vuelven a hacerse con el gobierno. Los socialistas han ganado en todos los distritos electorales y en todos los ayuntamiento menos dos. 

Tras 20 años de gobiernos de centroderecha (Partido Social Demócrata), Portugal ha apostado por el cambio. El partido de Seguro ha compartido su entusiasmo y emoción tras superar el peor momento de su historia, ya que en las últimas elecciones legislativas, el PS fue superado por el partido de ultraderecha fundado en 2019 por André Ventura. 


Este mapa “al rojo vivo” frena el auge de la ultraderecha que está experimentando en gran parte de Europa. A pesar de las fuertes tormentas e inundaciones que obligaron a retrasar la votación en unos pocos municipios, la participación ha sido mayor que en otras elecciones presidenciales. Por ello, fue necesario cambiar la ubicación de 66 colegios electorales y se ha aplazado la votación una semana en tres localidades, donde realizarán su derecho al voto sabiendo ya el resultado. Para Seguro, esta victoria se ha hecho posible gracias a los valores democráticos y a la moderación política. El éxito de Seguro es aún mayor si se tiene en cuenta que se trataba de un candidato residual. Alejado de la primera línea política desde 2014 cuando perdió las primarias con el ex primer ministro António Costa, Seguro, de 64 años, ha vuelto por la puerta grande para ocupar el cargo constitucionalmente más importante del país.

El nuevo presidente supo llevar la contienda electoral a una disputa que va más allá de la clásica dicotomía entre izquierda y derecha y situar como eje fundamental la institucionalidad de un cargo, en riesgo a tenor del discurso de confrontación y las maniobras de su rival, el ultraderechista André Ventura.

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