El mundo observa con atención y preocupación las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el control por parte de Estados Unidos de Groenlandia, un territorio con apenas 56.000 habitantes, que ha generado alarma tanto en Dinamarca como en la propia isla. La situación ha sido tan seria que ambos gobiernos han solicitado al secretario de Estado estadounidense que convoque una reunión a nivel de ministros de Exteriores.
Las aspiraciones de Trump, consideradas por muchos como incendiarias, han sido criticadas también por otras potencias, que advierten que lo que hoy amenaza a Groenlandia podría ser mañana cualquier otro país. Frente a estas dudas, expertos militares han analizado para la publicación alemana Bild si las ambiciones del republicano podrían ser realmente factibles y si Groenlandia podría correr un destino similar al de Crimea.
Para el analista militar Gustav Gressel, tomar Groenlandia sería “bastante fácil en la actualidad”. Explica que solo existen “débiles fuerzas danesas” y “alguna policía local” en el territorio. Además, al estar los pueblos en la costa y tratarse de un territorio tan extenso, “apenas hay refugio ni escondite”. La superioridad aérea de Estados Unidos sería otra ventaja, permitiendo controlar el espacio aéreo sin dificultad. De hecho, el país dirigido por Trump ya dispone de la base Thule, lo que complicaría el envío de refuerzos desde Dinamarca.
El experto detalla cómo se desplegarían los efectivos: “Los buques de guerra desembarcarían entonces pequeños grupos de marines y policías en helicóptero” que “asegurarían” edificios estratégicos, puertos y el aeropuerto de Nuuk, así como las pistas de aterrizaje. Además, la presión política también sería parte de la estrategia: se ofrecería al gobierno groenlandés la opción de operar bajo control estadounidense o trasladarse a Dinamarca, con colaboradores ya preparados para un “gobierno de transición”. “Sería un Crimea 2.0”, asegura Gressel, comparando la situación con la intervención rusa en la península ucraniana.
El analista también compara la situación militar con la de Venezuela, donde la resistencia local podría ser neutralizada rápidamente desde el aire. Gressel destaca que los pocos soldados daneses presentes tendrían pocas posibilidades de repeler una intervención sin grandes bajas. Además, asegura que la política exterior le ofrece a Trump un margen de maniobra frente a la presión interna y que la expansión territorial podría servirle para intentar dejar un legado histórico, al estilo de otros líderes internacionales como Vladímir Putin.
Puntos de vista que relativizan la amenaza
No todos los expertos consideran que la intervención sea probable. Nico Lange, especialista en seguridad, apunta que quizás no se trate de un plan militar real: “No estoy seguro de que los estadounidenses realmente pretendan una operación militar en Groenlandia. Quizás se trate más bien de una política de máxima presión. Intentarían arrendar, alquilar o usar alguna estructura legal para anexar Groenlandia a Estados Unidos”.
Lange también apunta a posibles motivaciones económicas detrás del interés estadounidense, ya que la isla cuenta con recursos naturales valiosos. Aunque la versión oficial sostiene que Trump busca Groenlandia por razones de seguridad nacional, para protegerse de la presencia de buques chinos y rusos cerca de la costa, el experto cree que el interés podría ser más complejo y estratégico de lo que se declara públicamente.