Lo que de puertas para afuera se percibía como un nuevo cambio de discurso en las operaciones que confecciona a medida el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre Irán, de puertas para adentro resultó ser un negocio del que un buen grupo de inversores, que a simple vista podrían pertenecer al círculo próximo del magnate, se lucró de forma millonaria en apenas dos minutos.
Este lunes, cuando el mundo permanecía en vilo ante el ultimátum de 48 horas que lanzó el domingo el inquilino de la Casa Blanca sobre el país persa al que amenazaba con atacar la red eléctrica si no desbloqueaba el estrecho de Ormuz, el presidente estadounidense daba un giro completo a su discurso con la orden de “posponer todo ataque militar” contra esta infraestructura durante cinco días, refiriéndose, además, a unas supuestas negociaciones con Irán cuya existencia era rápidamente desmentida por Teherán. Hasta este punto, eso fue todo lo que se conocía a las 12:00 horas (hora peninsular) de este lunes.
Sin embargo, durante los 15 minutos previos al anuncio de Trump sobre esta presunta distensión con Irán que hizo que el precio del petróleo Brent se desplomase un 10% -hasta los 100 dólares por barril-, lo que no se vio fue lo que ahora una investigación llevada a cabo por Financial Times arroja a la luz. En apenas un minuto durante el cuarto de hora previo al anuncio de Trump, concretamente entre las 11:49 y 11:50, se registraron un total de 6.200 contratos de futuro tanto del petróleo Brent, referencia internacional, como de West Texas Intermediate, crudo de referencia en Estados Unidos, que también cayó un 10% este lunes.
Esto se traduce en seis millones de barriles, frente a la media de 700.000 para un lapso de tiempo similar. Según datos de Bloomberg, estas operaciones se tradujeron en un valor nominativo que ascendió a los 580 millones de dólares. Por su parte, inmediatamente después del anuncio que publicó Trump en Truth Social, este patrón se reflejó también en los mercados de futuros. Así, la principal Bolsa estadounidense, el S&P 500, registró igualmente una subida que, tras el anuncio de Trump, se materializó en un repunte próximo al 1%.
Con estos datos sobre la mesa, se abre la hipótesis de que los inversores en el círculo más próximo a Trump conocieran con antelación la decisión y decidieran llevar a cabo estas operaciones. Una incógnita que ha llevado incluso a la Casa Blanca a asegurar que nadie poseía información privilegiada respecto al anuncio de Trump. "El único objetivo del presidente Trump y de los funcionarios de su administración es hacer lo mejor para el pueblo estadounidense", apuntó Kush Desai, uno de los portavoces de la Administración Trump. “La Casa Blanca no tolera que ningún funcionario de la Administración se lucre ilegalmente aprovechándose de información privilegiada. Y cualquier insinuación de que los funcionarios participan en tales actividades sin pruebas es una información infundada e irresponsable”, agregó.
Una versión que contrasta con la valoración aportada por expertos bursátiles que se muestran más partidarios a la existencia de posibles filtraciones de información. Así, un gestor de cartera bursátil expresó a Financial Times que “tras observar los mercados durante los últimos 25 años”, su “intuición” le llevó a pensar que “esto es realmente anormal”. “Es una operación inusualmente grande para un día sin riesgo de eventos”, añadió. Por su parte, Tim Skirrow, jefe de derivados de la consultora Energu Aspects, agrega que “se trata de un volumen mayor de lo habitual (tanto de Brent como de WTI) del que cabría esperar a esa hora del día, pero al mismo tiempo no es excesivamente grande”. “Me resulta un poco difícil encontrar una explicación lógica”, apunta este experto. En este sentido, conviene subrayar que es la tercera ocasión en los últimos meses en la que movimientos que escapan de la lógica en el mercado se anticipan a decisiones de la Casa Blanca, coincidiendo todas ellas con incursiones militares estadounidenses en el extranjero.
El anuncio de Trump, intento para “manipular los mercados financieros”
Poco después de que el magnate estadounidense anunciara que estaba manteniendo conversaciones con Teherán, el presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, negaba lo anterior y atribuía el anuncio de Trump sobre la inminencia de un acuerdo con Teherán a un intento de manipular el precio del petróleo. "No ha habido ninguna negociación con Estados Unidos. Utilizan las noticias falsas para manipular los mercados financieros y del petróleo y salir así del atolladero en el que están atrapados Estados Unidos e Israel", afirmaba en un mensaje en redes.
Al hilo de ello, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baqaei, subrayaba que no había habido ninguna negociación con Washington a pesar de que "en los últimos días se han recibido mensajes de algunos países amigos en los que Estados Unidos pide negociar para poner fin a la guerra". "Hemos respondido de forma apropiada (...) y con las advertencias necesarias sobre las graves consecuencias que tendría cualquier ataque contra la infraestructura vital de Irán", explicaba. En particular, Teherán lanzaba la advertencia de que "cualquier acción contra la infraestructura energética de Irán tendrá una respuesta decidida, inmediata y efectiva de las Fuerzas Armadas iraníes".