Crece la tensión en Oriente Próximo. La guerra ilegal de Estados Unidos e Israel contra Irán encara una nueva fase envuelta en un grueso manto de incertidumbre. Los bandazos de la Administración de Donald Trump, sumado a las discrepancias con Benjamin Netanyahu, generan caos y ruido en Washington. El magnate y presidente norteamericano regresaba sobre sus pasos esta pasada madrugada, abandonando la idea de una retirada parcial para lanzar una advertencia directa a Teherán: o el Estrecho de Ormuz abre en 48 horas o el sistema eléctrico iraní pagará las consecuencias. Movimiento al que las autoridades del país han respondido con otra amenaza. El resultado, inquietud elevada a la enésima potencia a las puertas de la cuarta semana de un conflicto que se le está indigestando al inquilino de la Casa Blanca.

Trump lanzaba el ultimátum este sábado a través de su plataforma Truth Social: “Si irán no abre completamente, sin amenazas, el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas a partir de este preciso momento, Estados Unidos atacará y destruirá sus diversas centrales eléctricas, ¡comenzando por la más grande!”. La amenaza cobraba vida unos minutos después de que el presidente se vanagloriase en la misma red social de haber “borrado a Irán del mapa”. Afirmación que contrasta con el tsunami de análisis de expertos que apuntan en otra dirección y para los que también dejaba un mensaje, clasificándolos como “analistas (iraníes) de poca monta” que niegan que la potencia occidental cumpliera sus objetivos en la región.

Trump replicaba a la oleada de criticismo con toneladas de relato que no concuerdan con la realidad de una guerra que se atraganta en la garganta de la Administración: “¡Claro que sí (los hemos cumplido), y semanas antes de lo previsto!”. El presidente aludía concretamente al asesinato del ayatolá Jamenei, argumentando que “su liderazgo ha desaparecido”, así como “su armada y su fuerza aérea están destruidas”. Celebraba así que Irán “no tiene defensa alguna” y ponía de manifiesto que las autoridades del país buscan “un acuerdo”. Hechos que contrastan con las jornadas de intercambios de misiles que incluso casi alcanzan una base estadounidense y de Reino Unido en el Índico.

En cualquier caso, sumido en la espiral propagandística, Trump percute en que su estrategia va “semanas por delante de lo previsto”. Incluso este viernes certificaba que Estados Unidos no está dispuesto a alcanzar un alto al fuego con Irán porque están “arrasando” el país asiático. Entre tanto, la ofensiva se extiende ya durante más de 20 días y el inquilino de la Casa Blanca – cuestionado incluso por los suyos – se encomendó a la “ayuda” de los aliados de la OTAN para con el Estrecho pese a que “hasta ahora no han tenido el valor de hacerlo”. Con todo ello, insiste en que la apertura de Ormuz es una “maniobra militar muy sencilla y relativamente segura”.

Irán responde a las amenazas

El ultimátum de Donald Trump no tardó en recibir la respuesta de Teherán, encapsulada en una nueva amenaza. Las autoridades iraníes advirtieron este sábado al presidente de Estados Unidos de que cualquier ataque contra la infraestructura del país asiático tendrá represalias, calificando al republicano como un hombre “fracasado” por sus “delirios” de “haber borrado Irán del mapa”. El gobierno iraní ha fijado como objetivos “todas las infraestructuras de energía, tecnología de la información y desalinización de agua” que tengan el sello de Estados Unidos y del “régimen (de Israel).

El Cuartel General Central de Khatam al Anbiya (KCHG), uno de los mandos operativos militares de Irán, respondía a sus “enemigos” a través de una declaración recogida por la televisión estatal (IRIB), censurando el mensaje del magnate al que le acusan de vender como una victoria lo que a su juicio es una “derrota estratégica”. Incluso apuntan más alto al deslizar que el objetivo de las milicias asiáticas es “expulsar a Estados Unidos de la región para no ser atacado más”. “Nos quedamos y lo arreglamos… No dimos sangre, no arriesgamos la vida para que un extranjero venga a decir ‘ve a la derecha o a la izquierda”, matizaba el portavoz.

Ormuz, abierto para los ‘amigos’

Entre esta espiral belicista, las autoridades iraníes han comunicado a la Organización Marítima Internacional (OMI) que el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz está permitido para la mayoría de los buques. Sin embargo, dicha autorización no se extiende a embarcaciones vinculadas a “países enemigos”. Así lo hacía saber el representante permanente de Irán ante el organismo dependiente de las Naciones Unidas, Seyed Ali Mousavi, en declaraciones a la agencia semioficial Mehr este mismo domingo. El portavoz ha reiterado la disposición de Teherán a colaborar con la entidad para reforzar la seguridad en el golfo Pérsico.

En este sentido, Mousavi subrayaba que el paso marítimo estratégico “permanece abierto a todo tipo de navegación”, a excepción de cualquier buque asociado a Estados Unidos o Israel. En cualquier caso, garantiza la seguridad para la circulación por el estrecho siempre que exista una coordinación previa con las autoridades iraníes en clave de seguridad. “La diplomacia sigue siendo la prioridad de Irán. Sin embargo, el cese total de la agresión, así como la confianza mutua, son aún más importantes”, precisaba el representante al tiempo que atribuía a Washington y Tel Aviv el creciente clima de tensión en la zona.

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