Continúan recrudeciéndose las hostilidades entre Irán y Estados Unidos este fin de semana. Teherán ha lanzado dos misiles balísticos contra la base militar Diego García, de carácter conjunto entre el Reino Unido y EEUU, situada a unos 4.000 kilómetros de distancia, en medio del océano Índico, según ha informado la agencia estatal Mehr. No obstante, ninguno ha alcanzado la base: uno falló en su vuelo y el otro fue interceptado por un buque de guerra estadounidense, según el Wall Street Journal. Estados Unidos e Israel, por su parte, han atacado conjuntamente la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, en Irán, lo que ha hecho saltar las alarmas en la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAAE) de la ONU.
En cualquier caso, estos lanzamientos suponen un nuevo mensaje desde Teherán: sus misiles tienen un alcance mayor al reconocido inicialmente, supone su primer uso operativo de misiles balísticos de alcance intermedio (IRBM, en sus siglas en inglés), extiende los ataques más allá de Oriente Próximo y deja patente lo que ya habían asegurado con anterioridad: que la rendición incondicional que les pide Donald Trump no se contempla. Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aseguró el mes pasado que su país había limitado voluntariamente el alcance de sus cohetes a los 2.000 kilómetros, suficiente para llegar a Israel y a bases estadounidenses en países árabes del Golfo, pero no al Índico. Los expertos militares daban por hecho hasta ahora que Irán poseía proyectiles que llegaban a los 3.000 kilómetros, además de los hipersónicos, como el Fattah-2 que presentó en 2023. El marco de los 4.000 kilómetros no tenía precedentes de lanzamiento hasta ahora. Echando un ojo a la tabla de capacidades balísticas de Irán, Iran Watch, parte del Proyecto Wisconsin sobre el Control de Armas Nucleares, Teherán cita como "operativos" tres modelos (Simorgh y Ghaem-100) que alcanzan los 4.000 kilómetros. Un tercero, Zuljanah, aparece en este registro como ya testado.
Diego García es una base situada en una isla bajo soberanía británica en el Índico, en la que Washington tiene cazabombarderos, submarinos nucleares y destructores de misiles guiados. El Índico es, además, un lugar de respuesta simbólica para Irán, después de que Estados Unidos trasladara hasta allí el conflicto el pasado día 4 al hundir allí un buque de guerra iraní en aguas internacionales, dejando en el golpe 84 víctimas mortales y otros veinte desaparecidos.
La Agencia Atómica de la ONU pide "moderación militar"
Por su parte, el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, ha pedido "moderación militar para evitar cualquier riesgo de accidente nuclear" tras el ataque contra la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz. El organismo, dependiente de la ONU, ha comunicado a través de su cuenta oficial de X que ha sido informado por Irán del ataque, y ha confirmado que no se ha registrado ningún aumento en los niveles de radiación en el entorno.
Washington y Tel Aviv se han sincronizado para este ataque contra el complejo de enriquecimiento de uranio en Natanz, según ha avanzado la agencia de noticias iraní Tasnim, estrechamente vinculada a instituciones del gobierno iraní. Según la misma agencia, no se han producido fugas radiactivas y los residentes cercanos no se encuentran bajo ningún riesgo. Pese a ello, la prudencia ha sido la principal recomendación de la IAAE, por sus siglas en inglés.
The IAEA has been informed by Iran that the Natanz nuclear site was attacked today. No increase in off-site radiation levels reported. IAEA is looking into the report.
— IAEA - International Atomic Energy Agency ⚛️ (@iaeaorg) March 21, 2026
IAEA Director General @rafaelmgrossi reiterates call for military restraint to avoid any risk of a nuclear… pic.twitter.com/jDCWYbOwao