Ya está todo preparado para llevar a cabo la exhumación del dictador Francisco Franco este jueves a partir de las 10:30 de la mañana, hora a la que está prevista la llegada de los familiares del caudillo. De esta manera, la principal remnisciencia del franquismo en pleno siglo XXI toca a su fin. El dictador que asoló España durante 40 años de dictadura se despide del Valle de los Caídos y será enterrado en el cementerio de Mingorrubio, situado en la localidad madrileña de El Pardo.

Alrededor de la muerte de Franco existen diversas historias dignas de ser recordadas. Una de ellas es la que gira sobre su embalsamamiento. ¿Cómo fue? ¿Quién fue el encargado? ¿Como habrá aguantado el estado del cadaver a 44 largos años?

Franco embalsamado podría recordar a un título de Quentin Tarantino; sin embargo, es la situación en la que se encuentra el cuerpo del dictador. ¿A qué se van a enfrentar los expertos al exhumar al dictador? En declaraciones para La VanguardiaAntonio Piga, encargado de embalsamar al dirigente, considera que el cuerpo "estará bien". “Tengo la confianza de que hicimos un buen trabajo y que el cuerpo esté bien, más allá de estar deshidratado y momificado”, añade.

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Piga es uno de los cuatro embalsamadores a los que se encargó el trabajo de perpetuar el cadáver del dictador. Por ello, al practicar la exhumación, no debería haber demasiados cambios físicos en Franco. El forense, explica su labor: “El cuerpo estaba mal. Había sido sometido a varias intervenciones y además venía de una enfermedad larga y dura. Modestamente, creo que le dejamos con un aspecto mejor del que tenía”. 

¿Cómo se embalsama?

Antonio Piga, explica así el proceso: “Utilizamos hasta cinco litros de una solución de formaldehído, alcohol y agua para conservar el cuerpo. El líquido se va extendiendo lentamente y va endureciendo y momificando los tejidos. Se seca la piel, los músculos y las sustancias blandas. Y también cuidamos un poco el aspecto estético exterior”. Esta práctica es común a la hora de conservar cuerpos y son varios los ejemplos de mandatarios que han recibido este proceso en aras de mantener sus cuerpos íntegros. Y es que, el embalsamiento requiere la substitución de todos los líquidos por parafina, permitiendo así la extracción de las entrañas, vaciado del cráneo, el taponamiento de los orificios y la consecuente inyección de conservantes. 

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El médico también recuerda, momentos de tensión previos al entierro. Desde "acabar de poner el maquillaje porque era importante para que lo pudiera captar la televisión al tener que saber qué luz había en ese otro espacio" a que “unos días después nos llamaron porque le salió una gota de condensación en la cara. Los líquidos con los que trabajamos eran volátiles y como los focos daban calor, se estaban evaporando”.