Doscientos. Es el número de días que han transcurrido ya sin que los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil elaboren informe alguno sobre la investigación en curso en torno a Alberto González Amador, novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Más de medio año en el que se sigue a la espera de conocer el informe ordenado por la juez de Instrucción del Juzgado 19 de Madrid a los agentes.

La brigada dirigida por el teniente coronel Antonio Balas aún no ha elaborado esta parte crucial en la investigación que ayudaría a avanzar en el proceso; un transcurso que cada se demora más y que sigue sin fechas definitivas en el calendario. Cabe retroceder hasta el pasado 27 de junio de 2025, día en que la Fiscalía Anticorrupción solicitó a la UCO de Balas la elaboración del mencionado informe sobre el perfil del empresario investigado en relación con la segunda causa judicial que pesa sobre él: presunta corrupción en los negocios y administración desleal, una pieza separada de la principal, focalizada en el presunto doble delito fiscal a la Agencia Tributaria, aún en curso.

"Que se encomiende a la investigación de los hechos atendiendo a la complejidad y al carácter interprovincial de la trama aparentemente delictiva", instó Anticorrupción seis meses y medio atrás. Tal y como tuvo acceso entonces ElPlural.com, en el informe se recuerda el incremento patrimonial que registró la empresa del empresario investigado, Maxwell Cremona, entre 2020 y 2021; mismo periodo en el que se le acusa de haber cometido el presunto fraude fiscal a Hacienda de más de 350.000 euros. Un escenario judicial en el que se personaron como acusación las principales formaciones madrileñas de la oposición al Gobierno del PP de Díaz Ayuso, PSOE y Más Madrid. Con el 2026 ya en curso, la UCO aún no ha dado respuesta a Anticorrupción sobre este escrito.

La UCO admitió en noviembre no haber comenzado la investigación

El pasado 23 de noviembre, la UCO se pronunció en detalle acerca de su papel en el proceso de investigación. En una entrevista concedida a El Mundo, la brigada del teniente Balas aludió que “fuentes de la investigación” llevaban “solicitando las actuaciones llevadas a cabo hasta el momento”, pero no fue posible hasta el 8 de noviembre cuando el juzgado avaló dicho trámite que conduce al inicio de las averiguaciones por parte de la UCO.

No obstante, en investigaciones paralelas y de buen calado mediático como fueron –y siguen siendo algunas de ellas- las del entonces fiscal general del Estado o sobre la implicación de Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE, en la trama Koldo; o la que prosigue en curso contra la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, los tiempos de actuación han sido mucho más acelerados que los de la causa que concierne a González Amador.

"Aquí hay dragones"

A pesar de esta inacción para según qué casos, el teniente Balas arengó a los suyos durante su comida de Navidad y alabó su trabajo. "Este año, aunque pueda parecer otra cosa, no es distinto a los anteriores. Hemos trabajado igualOs habéis dejado la piel en cada cometido que os han requerido. Os habéis implicado y comprometido más allá de lo exigido […]. Habéis cumplido". Así se pronunciaba el teniente coronel con un objetivo claro: justificar el trabajo del cuerpo frente a todas las críticas en un año de más actividad de lo normal. El Instituto Armado caminó al filo de la navaja en 2025, especialmente tras su papel en la investigación del caso Montoro y los retrasos con el informe del proceso de Alberto González Amador.

Así, Balas, como ya hicieran en privado algunos miembros de la unidad tras la condena al ya ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz, cerró filas en torno a sus subordinados y unos trabajadores que califica como "callado y sin descanso". Además de las citadas causas, la sobreactividad de la UCO ha rasgado – o intentado - las costuras del Partido Socialista y del Gobierno en instrucciones como la de Begoña Gómez, el caso Koldo o el hermano del jefe del Ejecutivo, David Sánchez. Todas ellas, además, bajo el foco mediático de una prensa que cuestiona sus métodos de operación.

El teniente coronel se jactaba de “abrir un nuevo camino” que desemboca, en sus palabras, en el “cumplimiento de nuestro deber”. Dibujaba en su discurso a su brigada como descubridora de una vía “inédita” para ser transitada por quienes les “sucederán” para que, al mismo tiempo, sean ellos quienes “abran otros caminos de servicio a la sociedad”. Llegaba, incluso, a esbozar épicas comparaciones con las leyendas de los mapas medievales, donde las dificultades venideras se advertían con la locución latina ‘Hic sunt Dracones – “aquí hay dragones” -. Pero a los agentes, en palabras de Balas, les era indiferente “los dragones que pudiese haber” y apelaba a uno de los lemas del cuerpo: “Todos somos uno”.

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