El Partido Popular, además de partido, es una suerte de familias, muchas veces mal avenidas. Núcleos de poder, otros de menos relevancia -como la primera y la segunda división de fútbol- y, una suerte de guerra de egos dentro de sí mismos.

Más o menos de esta manera se dieron a conocer hace unas semanas ‘Los Pocholos’, ese grupo con pintas de niños pijos capitaneados por el dramaturgo Antonio Castillo Algarra que comenzaron a copar los medios de comunicación con el cese de Emilio Viciana; un despido en diferido al que siguió el de otros pupilos. Algunos de ellos se fueron por su propio pie.

El seísmo resultó en una reestructuración interna que, en la práctica, supuso todo un aviso a navegantes por parte de la presidenta, Isabel Díaz Ayuso. En este escenario, más similar a la ficción de Juego de Tronos que a la realidad del día a día, surge otro grupúsculo: el de ‘Los Pancetas’.

Se trata de personas a las que, de algún modo, ha beneficiado la reorganización de la formación, y que ahora no están dispuestas a perder poder ni permitir filtraciones. Tal y como cuenta este jueves el diario El País, se encuentra liderado por el portavoz de la Asamblea, Carlos Díaz-Pache, el primero entre las filas ‘populares’ que toma la palabra cada jueves en la Cámara madrileña después de la lideresa autonómica.

A nivel interno, todos coinciden en que el gran perjudicado de este movimiento es el número dos de la administradora primera de la Puerta del Sol, Alfonso Serrano. Suena sorprendente, pero los rumores van en esta línea, en tanto en cuanto si bien es cierto que Serrano mantiene la vicepresidencia, los cambios no parecen haber sido cosa suya.

En la Asamblea le restan importancia, y consideran que las transformaciones que van surgiendo en el organigrama son el resultado de momentos y perfiles, pero que no existen discrepancias y que todos, los que entran y los que salen, están igual de bien mirados.

Nombres detrás de ‘Los Pancetas’

Entre los nombres que aparecen, además de Pache, destacan ahora mismo el de las diputadas Ainhoa García e Isabel Vesga, que pasan a ser portavoz adjunta y secretaria general del grupo parlamentario. Asimismo, la coordinación de comisiones correrá a cargo de Esther Platero.

Pero si hay una figura en este grupo que destaca sobre las demás, esa es la de Ana Millán, la número tres de Ayuso, imputada por cuatro posibles delitos y primera señalada, junto a Serrano, de un posible encubrimiento tras el caso de presunto abuso sexual del alcalde de Móstoles, Manuel Bautista.

Otros pancetistas, que se han quedado fuera de la directiva, serían Andrés Navarro -portavoz de digitalización-; José Antonio Sánchez -viceconsejero de Presidencia y Administración Local-; Nokolay Yordanov -director general de Autónomos-; y el diputado raso Lorenzo Pérez.

Muy selectivos

Así como ‘Los Pocholos’ eran concebidos como jóvenes con estudios pero escasa experiencia en política, ‘Los Pancetas’ destacan por ser un grupo selecto que hacen vida de grupo de amigos -comen juntos, se ven fuera de la Asamblea, algunos apuntan a que tienen un chat propio…- y cuyo poder emana de la institucionalidad; todos proceden de las bases.

Se caracterizan, según apunta al periódico mencionado, por ser reacios a acoger a gente externa. Son muy metódicos para lo suyo y no quieren que nadie les mueva nada, ni se una a ellos sin haber hecho méritos para ello.

En lo estrictamente demográfico, controlan un número importante de municipios, pero intentan expandirse en los distritos de Madrid, y suponen el 60% de los votos internos.

Su primer enemigo fue Ángel Carromero, acusado en el nuevo PP de ser un espía del ya extinto Pablo Casado en su intento por derrocar a Ayuso. Asesor en el Ayuntamiento de Madrid, provocó un accidente de tráfico en Cuba en el que falleció su acompañante, el opositor Orlando Payá.

Después de ‘Los Pocholos’

La defenestración de ‘Los Pocholos’ fue en última instancia una muestra de poder de la presidenta de Madrid (o Miguel Ángel Rodríguez). Cabe recordar que Castillo Algarra y el jefe de prensa de la presidenta no guardaban demasiado buena relación; aunque el choque del grupúsculo alcanzaba otros pesos pesados, como la consejera de Hacienda, Rocío Albert.

Además, en la formación había miedo por la buena relación que el gurú de este grupo de políticos que vestían como niños de barrio rico con Viciana. No querrían que éste supiera más de lo estrictamente necesario.

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