Las deficiencias en la construcción del Plan Vive de la Comunidad de Madrid, la apuesta de Isabel Díaz Ayuso para abordar la crisis de habitabilidad está generando problemas de salud en los vecinos. Más allá de las incomodidades constantes, causadas por las goteras, las obras inacabadas y el abandono de zonas comunes que atrae plagas; o los precios disparados por encima de mercado, a los que se suman gastos que suelen asumir los caseros; los agraciados con estas viviendas asequibles se enfrentan a peligros para su integridad física.

La última en denunciarlo ha sido una vecina de la promoción de Tres Cantos, que llegó a necesitar atención médica por una “dificultad respiratoria” generada por la “insalubridad de su casa”. Insalubridad no generada por los hábitos de vida, sino por grandes fallas en la construcción de su vivienda, que han derivado en una acumulación de desperfectos. Los problemas comenzaron el pasado 2025 y todavía no se han solucionado, pese a que la afectada ha contactado en múltiples ocasiones con los responsables de la construcción y la promoción.

Cronología del abandono

La vecina accedió a la vivienda del Plan Vive de Tres Cantos que le fue asignada el 28 de agosto del pasado año y tan solo unos meses después, el 2 de noviembre, empieza a encontrarse las primeras humedades en su vivienda. Sin dejar pasar el tiempo, la inquilina notifica a Avalon, encargada de la comercialización y gestión del alquiler de la promoción, la problemática. En primera instancia, acudió un trabajador de San José, constructora a cargo, y selló algunas zonas de la terraza, pero no se solucionó el problema.

Las lluvias volvieron y con ellas se multiplicaron las humedades, notificadas el 9 de noviembre a Avalon, que no apareció por la vivienda. “Tras mucho insistir”, relata la plataforma que aúna a los vecinos afectados del Plan Vivie de Tres Cantos, el 17 de noviembre volvieron a acudir trabajadores de la constructora para revisar de nuevo la situación. Tras esta segunda visita, consideran que es necesario levantar el patio y la entrada del portal para sellar la filtración. Estos trabajos se fijan el 18 y 19 de noviembre a primera hora.

Sin embargo, nadie acude en los días siguientes. Tras esta ausencia y dejación, se contacta con la constructora, que de repente ha cambiado de parecer y aseguran que “no van a arreglar el patio”, expone la plataforma. La vecina llama a Avalon y tampoco recibe respuesta. Un par de horas después, la gestora contacta con la inquilina para informarle de que tiene trasladarse a otra vivienda de manera temporal. Este apremio responde a la aparición de moho negro en su vivienda a consecuencia de las humedades.

El moho negro libera esporas y micotoxinas que al ser inhaladas pueden causar desde molestias leves (tos, irritación en mucosas, dolor de cabeza, etc.) hasta enfermedades respiratorias graves (asma, reacciones alérgicas, fatiga crónica). Por este motivo recomiendan a la vecina abandonar la casa “lo antes posible” mientras se producen los arreglos; sin embargo, ya es tarde y la inquilina enferma. “Acude al médico el 21 de noviembre por dificultad respiratoria y le indican que es por la situación de insalubridad de su casa”, lamentan desde la plataforma.

El 23 de noviembre se realiza la mudanza con la estimación de que las obras durarán entre tres semanas y un mes, tiempo durante el cual la afectada se ve obligada a estar fuera de su hogar. Sin embargo, el plazo concluye y la única indicación que recibe la vecina es que se paralizan por las festividades navideñas, alargando el retorno a mediados de enero. Una vez más incumplen los plazos y fechan la vuelta dos semanas más adelantes.

Con el comienzo de febrero la excusa para volver a paralizar las obras es el temporal. El problema es que, durante todo este tiempo, la vivienda provisional en la que reside la vecina ni siquiera tiene lámparas, las cuales tampoco se le permiten instalar por sus propios medios al estar prohibidos los taladros. Todo ello mientras se ve obligada a seguir pagando, para no perderla, una vivienda que ha presentado fallas desde que se mudó y en la que lleva sin residir más de tres meses. “La última comunicación de Avalon es del 10 de febrero y no se ha vuelto a saber nada más”, zanjan los vecinos agrupados.

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