El Partido Popular (PP) hace gala de una actitud victimista cada vez que ocurre alguna tragedia en nuestro país. Normalmente, también esta vez, vierte las culpas sobre el Gobierno central, al que suele acusar de no dotar de medios a las autonomías a pesar de que no solo es que Moncloa sí destine herramientas, sino que las competencias son exclusivas de las autonomías.
Pero el principal partido de la oposición no solamente critica al Gobierno de Pedro Sánchez, sino que insulta a quienes no se alinean con sus condenas hacia el Ejecutivo central. Además de ello, los ‘populares’ han hecho del exabrupto su ‘modus operandi habitual’ a la hora de afear la ruta ideológica de la izquierda, tanto a nivel nacional como en el ámbito regional.
En el caso de los incendios, los de Alberto Núñez Feijóo la han tomado con la directora de Protección Civil, Virginia Barcones, a la que primero llamaron “pirómana” y ahora acusan de “hooligan”. Primero fue el coordinador general del partido, Elías Bendodo, quien utilizó el concepto bajo el que se conoce a las personas que provocan las llamas para arremeter contra ella y hace unas horas ha sido el secretario general del partido, Miguel Tellado, quien ha dicho que una “hooligan en favor del PSOE” no puede estar al frente de esta emergencia.
Tellado dio un paso más allá del que había dado Bendodo, pero justificó sus declaraciones: “Fue la expresión gráfica de una persona que en ese momento no cumplía con su responsabilidad, sino que estaba haciendo política desde un cargo técnico, algo que desde nuestro punto de vista es irresponsable”. “Si quiere cambiar la palabra pirómano por irresponsable, a nosotros nos vale”, acentuó a renglón seguido, obviando que no es para nada lo mismo.
Esta expresión, que no ha sentado bien a todos los barones del partido, se suma a la enorme lista de palabras salidas de tono que la derecha emplea en su particular manera de entender la escena actual, muy probablemente en muchas ocasiones para desviar la atención.
Radicalización del PP
La frase más emblemática y que la derecha, sobre todo la formación de Isabel Díaz Ayuso, hizo suya fue el “Que te vote Txapote” en referencia al asesino de Gregorio Ordóñez. La primera vez que se escuchó dicha afirmación contra el presidente del Gobierno fue en directo durante una cobertura de RTVE en la que Chema de la Cierva -fotógrafo de la ultraderecha e hijo de un ministro franquista- acosó a un periodista con este grito.
La frase se popularizó entre los sectores más reaccionarios y la propia presidenta de la Comunidad de Madrid, a pesar de la petición de víctimas del terrorismo -entre ellas la hermana de Ordoñez, Consuelo Ordoñez- para que no lo hiciera, la empleó en numerosas ocasiones, incluso dentro de la Asamblea de Madrid.
A ella le siguió el no menos emblemático dentro de la derecha española ‘Me gusta la fruta’, cuatro palabras convertidas en eslogan que encuentra su origen durante una sesión de control en el Congreso después de que la administradora de Sol soltara una afirmación muy similar al “hijo de puta” dirigida al líder del Ejecutivo, mientras éste le acusaba de corrupción y citaba en la Cámara Baja el caso de su hermano. Cabe recordar que el nombre de Tomás Díaz Ayuso saltó a la palestra por los negocios que hizo durante la pandemia del Covid con material sanitario.
Al día siguiente de aquel episodio, y después de que el jefe de prensa de la lideresa regional, Miguel Ángel Rodríguez, popularizara la frase, Ayuso reconoció en el Parlamento madrileño haber dicho “Me gusta la fruta”, convirtiéndolo en el insulto por excelencia de los ‘populares’ tanto de Madrid como a nivel nacional. De repente, como ocurrió con el “Que te vote Txapote”, se empezó a popularizar hasta tal punto que ocupó elementos de merchandising como bolsas y camisetas e inundó las redes sociales.
Escurrir el bulto es una de las especialidades del PP. Lo que pasa ahora con los incendios no deja de ser una continuidad de los casos que recuerdan estas líneas, a los que se suman otros acontecidos en otras tragedias como la DANA que asoló la provincia de Valencia el pasado mes de octubre. En el peor temporal que se recuerda en los últimos años, el president de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, y su equipo arremetieron contra el Ejecutivo español, incluso con bulos, y entidades de tanta importancia como la Conferencia Hidrográfica del Júcar o la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).