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La misma línea ferroviaria en el mismo año, un nuevo accidente de trágicas consecuencias y un red de trenes que no ha dejado de concatenar incidencias desde que accediera a la cartera de Transportes en noviembre de 2023. Óscar Puente está viendo como su figura se está viendo seriamente cuestionada en los últimos días y, aunque ha descartado presentar su dimisión en las ruedas de prensa que ha ofrecida, la presión social y política en torno al mismo es más que evidente, dejando un profundo debate tanto sobre si no debería haber presentado su renuncia como si su continuidad puede ser más problemática que positiva para el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
La relevancia que Puente venía adquiriendo en el equipo de Gobierno estaba siendo constante desde su llegada al Ministerio de Transportes a finales de 2023. No solo se ha convertido en uno de los mayores aliados de Sánchez dentro de su equipo, sino que también estaba llegando a sonar como posible sucesor en el PSOE del actual secretario general del partido. Óscar Puente ha venido siendo especialmente protagonista, no solo por no haber mostrado miedo a confrontar a la derecha tanto en debates políticos como en los momentos en los que llovían las acusaciones al Ejecutivo nacional, sino que su constante presencia en redes sociales le ha situado, tanto para las ocasiones en las que ha acertado con sus mensajes como en las tantas en las que ha fallado, como uno de los representantes públicos más conocidos del país.
Sin embargo, toda la senda de ascenso que venía siguiendo desde que dejara la alcaldía de Valladolid en el 2023 para pasar a formar parte del Gobierno de España podría experimentar no solo un frenazo en seco, sino una rápida caída tras el accidente ferroviario de Urda, el cual podría colmar un vaso que ha esquivado en distintas ocasiones ver el agua desbordar.
De la política municipal a uno de los hombres de confianza de Sánchez
La trayectoria política de Óscar Puente ha estado estrechamente vinculada al PSOE y, especialmente, a la ciudad de Valladolid. Nacido en la capital castellana en 1968 y licenciado en Derecho por la universidad de esta capital autonómica, comenzó su militancia socialista en 1990. Antes de dar el salto a la primera línea institucional ejerció como abogado durante dos décadas, una etapa que compatibilizó durante sus primeros años con su vocación teatral. Su incorporación a la estructura orgánica del partido llegó en 2004, cuando asumió la Vicesecretaría General de la Ejecutiva Provincial socialista.
Tres años después consiguió su primera acta como concejal en el Ayuntamiento de Valladolid. En 2008 pasó a dirigir el grupo municipal del PSOE y, al año siguiente, fue elegido secretario general de la agrupación local, responsabilidad que mantuvo durante más de una década. Su ascenso dentro del partido coincidió con el acercamiento a Pedro Sánchez, cuyo liderazgo respaldó durante las primarias socialistas de 2017 frente a Susana Díaz. Tras aquella victoria, Puente se incorporó a la dirección federal como portavoz de la Ejecutiva, un puesto que ocupó hasta 2021 y desde el que se convirtió en uno de los encargados de defender públicamente las decisiones de la nueva dirección.
Su consolidación política llegó en el ámbito municipal. En junio de 2015 alcanzó la Alcaldía de Valladolid gracias al respaldo de otras formaciones de izquierda, después de que el PP perdiera la mayoría absoluta que había mantenido durante años. Cuatro años más tarde, el PSOE volvió a ganar las elecciones municipales y Puente revalidó el cargo. Durante sus dos mandatos también asumió responsabilidades en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), donde presidió la Red Española de Ciudades Saludables y formó parte de su Junta de Gobierno.
El final de su etapa como alcalde llegó en mayo de 2023. Aunque el PSOE fue la fuerza más votada en Valladolid, un pacto entre PP y Vox permitió a Jesús Julio Carnero hacerse con el bastón de mando. Puente obtuvo entonces un escaño en el Congreso de los Diputados y su salto a la política nacional se produjo apenas unos meses después.
Su intervención en septiembre de 2023 durante el debate de investidura de Alberto Núñez Feijóo, en el que Sánchez le encargó ejercer la réplica socialista, le situó en el foco mediático. Su discurso, marcado por ejercer presión sobre el candidato popular y contar con un tono especialmente combativo, fue uno de los momentos más comentados de aquella sesión. Dos meses después, el 21 de noviembre, Sánchez le incorporó a su nuevo Ejecutivo al frente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Desde entonces, Puente ha mantenido un perfil público muy activo, tanto en sus intervenciones parlamentarias como en redes sociales, donde ha convertido la confrontación política en una de sus principales señas de identidad.
Enfrentamientos en redes, bromas que no sentaron bien y una gestión ferroviaria cuestionada
Desde que asumió la cartera de Transportes en noviembre de 2023, Óscar Puente ha protagonizado numerosas controversias que han ido mucho más allá de las decisiones adoptadas por su departamento. Una de las principales señas de identidad de su etapa ha sido su intensa actividad en la red social X, convertida en un escenario habitual de enfrentamientos con dirigentes de la oposición, periodistas y ciudadanos que cuestionaban su gestión. El ministro ha recurrido en numerosas ocasiones a descalificaciones personales para responder a sus críticos, con expresiones como "inútil", "idiota" o "tontolaba". Una actitud que ha alimentado las críticas sobre el tono empleado por un miembro del Gobierno en sus intervenciones públicas.
Tampoco han faltado las controversias relacionadas directamente con el funcionamiento del transporte ferroviario. Durante buena parte de su mandato, Puente ha defendido que el tren español atravesaba "el mejor momento de su historia", pese a las reiteradas incidencias en Cercanías, los problemas en distintas líneas y las quejas de los usuarios. Sus declaraciones sobre la situación de la red han sido cuestionadas especialmente cuando se han producido interrupciones de servicio o averías de gran repercusión.
El accidente de Adamuz, en enero de 2026, elevó todavía más el nivel de escrutinio sobre su departamento. A las críticas por la gestión de la infraestructura se sumó la polémica por la retirada de materiales del lugar del siniestro por parte de Adif sin comunicación inmediata a la autoridad judicial. Puente calificó inicialmente las informaciones sobre este asunto de "polémica artificial" y llegó a hablar de "fachobulosfera". Posteriormente reconoció que la empresa pública pudo cometer un error al no informar de inmediato a la jueza de la retirada de esos elementos.
En los días posteriores a aquella tragedia, el ministro también pidió tranquilidad y aseguró que la probabilidad de que se produjera otro accidente de características similares era "bajísima". Unas palabras que han regresado a la conversación pública tras el nuevo siniestro de Urda, junto con las bromas que había realizado recientemente sobre las incidencias ferroviarias en una intervención televisiva. La acumulación de estos episodios ha convertido su comunicación pública y su gestión del sistema ferroviario en dos de los principales focos de cuestionamiento de su etapa al frente de Transportes y que ahora le sitúan en una compleja situación por la cual su continuidad en el cargo está en duda.




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