El jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, se ha referido en las últimas horas al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, utilizando para ello su ya más que reconocido “Va pa’lante”, una expresión que la persona de máxima confianza de la lideresa regional emplea para decir que los dirigentes de izquierdas van a terminar cumpliendo alguna pena.

La derecha mediática ha activado la maquinaria contra el antiguo dirigente socialista, vinculándole con empresas fantasma o comisiones de las que él mismo se ha defendido en múltiples ocasiones. En este sentido aparece nuevamente el nombre de la aerolínea Plus Ultra, respecto de la que Zapatero ha desmentido varias veces tener vínculos sospechosos de poder incurrir en un delito.

A pesar de ello, y de que la derecha carece de pruebas para inculpar de nada al antiguo líder del Ejecutivo, insisten reiteradamente en que recaerá sobre él el peso de la ley.  Esta vez ha sido el responsable de prensa de la lideresa regional -una de las máximas detractoras del expresidente, por otro lado- quien así lo ha opinado, de la forma a la que acostumbra.

"Conforme a la legalidad"

Zapatero se ha defendido de las graves acusaciones vertidas contra él en público, cuando ha podido. Así lo hizo, por ejemplo, la semana pasada, cuando defendió en el Ateneo de Madrid, delante de oyentes y medios de comunicación que sus asesorías para la empresa Análisis Relevante se hicieron “conforme a la legalidad”.

Con ello, dejó claro que él “realiza en su actividad privada la prestación de servicios”. “Creo que es un derecho, solo faltaría, que ejerzo, y que están, como ha explicado que, en algún medio, absolutamente conforme, como no podía ser de otra manera, a la legalidad”, apuntaba.

Asimismo, recordaba otros exabruptos de los ‘populares’ y la ultraderecha. “Ya tengo mucha experiencia de estas cosas, creo que lo último de lo que me acusaban era de narcotráfico y torturas”, rememoraba, apostillando que “la democracia, recordando esos valores, exige el respeto, el respeto al Estado de derecho, el respeto a los procedimientos, a las reglas”. “A la democracia le viene muy mal, le sienta muy mal las insidias, las descalificaciones, las insinuaciones (…) Yo lo llevo con deportividad e incluso con talante. Creo que todos debemos de contribuir a que esa polarización que algunos intentan mantener viva no se encienda más”, remachaba.

Estas declaraciones llegaban después de que el diario El Mundo publicara que el expresidente percibió al menos 450.000 euros del asesor de Plus Ultra Julio Martínez en concepto de “consultorías globales” durante seis años. Martínez fue detenido por blanqueo de capitales en torno a la aerolínea que se rescató con una inyección de 53 millones de euros.

En paralelo, la Audiencia Nacional rechazaba la querella de la organización ultracatólica Hazte Oír contra Zapatero por narcotráfico, mientras que antes la Fiscalía Antidroga se refería a las acusaciones como “conjeturas, suposiciones y deducciones infundadas”.

Cacería contra Zapatero

El pasado martes por la noche, El Mundo mantenía su aquelarre contra el exresponsable del Gobierno asegurando que el “amigo que pagó a Zapatero tenía en un contrato cobrar una comisión del 1% del rescate de Plus Ultra”.

Mientras tanto, algunos líderes de la derecha han dado validez a documentos sospechosos de cualquier validez. A finales de enero veía la luz de un ‘think tank’ alemán plagado de errores y mentiras en torno a Zapatero.

De carácter anónimo, asemejándose a los informes típicos de agencias de investigación hechos por encargo y que pueden costar grandes cantidades de dinero, sobre él se han construido denuncias por parte de los satélites de la derecha y la extrema derecha y permitido a líderes del PP Vox construir su relato.

El documento carecía de firma y membrete, y en su interior aparecían cuestiones que llamaban la atención y que no arrojaban nada de seriedad al texto. Por ejemplo, que pese a estar escrito en inglés, algunas partes no estaban traducidas, o que reconocía al exministro de Fomento José Blanco como Pepiño.

Así las cosas, el informe solamente acumulaba nombres propios, de instituciones, países y sectores estratégicos, pero sin relación clara, o al menos suficiente, para demostrar nada. Entre ellos se erigían los países Marruecos, China o parte de América Latina con mediaciones que son habituales.

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