Tenso comité electoral el que el PSOE ha vivido este sábado en su sede central, ubicada en el céntrico barrio madrileño de Ferraz. La reunión ha empezado con una hora y media de retraso debido a las discrepancias entre la dirección federal y las distintas federaciones respecto a la fecha en la que deberían celebrarse las primarias para elegir al secretario general.

La Ejecutiva Federal, controlada por Sánchez, quería celebrar el Congreso los días 18 y 19 de junio, con la consulta a la militancia el 29 de mayo. Fecha que apoyaban los líderes del partido en Castilla y León, Luis Tudanca, y Madrid, Sara Hernández. Por el contrario, las principales federaciones defendían que el cónclave debería ser en mayo.

Desde el pasado viernes, los críticos ya avisaron a la dirección del partido que o “movía ficha” para evitar el enfrentamiento y consensuaba el calendario de primarias, o este sábado la fecha se debería votar en el Comité Federal, evidenciando así las diferentes posturas que existen en el PSOE.

Finalmente, el Congreso tendrá lugar el 22 de mayo. 15 días antes, el 8 de mayo, los militantes del PSOE decidirán mediante primarias la persona que ocupará la secretaría General del Partido. La dirección federal del PSOE perdía esta batalla. Si hay nuevas elecciones, es más que probable que Sánchez no repita como cabeza de cartel de los socialistas.

El as en la manga de Sánchez
Pero Pedro Sánchez tenía un as en la manga. El dirigente del PSOE inició su intervención solicitado al presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, que “abandone toda esperanza” de repetir como presidente de España, porque los socialistas no van a “indultarlo con su voto” en la investidura. A cambio, proponía un acuerdo con Podemos y Ciudadanos. Un pacto “a izquierda y derecha” que deberá alcanzarse “sin hablar de sillones o de puestos ministeriales” (en clara alusión a Pablo Iglesias), sino de “programa, programa y programa”.

Dicho acuerdo tendrá que ser ratificado por el Comité Federal del partido, tal y como se comprometió a hacer el pasado lunes. Aunque eso sí, antes de que se pronuncien las federaciones sobre el pacto, lo harán los militantes del PSOE en una votación inédita que no cuenta con el visto bueno de los barones.

Según ha podido saber ELPLURAL.COM, se trata de una consulta que los críticos a la dirección federal consideran un “desafío” por parte de Sánchez a federaciones como la andaluza, muy reacias a avalar un hipotético pacto con el partido de Pablo Iglesias.

Sánchez espera aliarse con las bases del PSOE, más escoradas a la izquierda que los barones, para contrarrestar la prudencia y temores que los líderes territoriales muestran respecto a Podemos.

Los barones creen que se repetirán las elecciones
Pero los principales barones del PSOE consideran que Sánchez no será capaz de alcanzar un pacto con Ciudadanos y Podemos. “Se repetirán las elecciones”, aventuró a puerta cerrada el presidente de Asturias, Javier Fernández. Por su parte, la presidenta de Andalucía, no ocultó su malestar con el partido de Pablo Iglesias y las faltas de respeto que a su entender someten continuamente los dirigentes de Podemos al PSOE.

Aún así, si Sánchez alcanzara un pacto con Iglesias, la dirigente andaluza pidió que la consulta ideada por Sánchez a los militantes del PSOE sea transparente y se haga "con la verdad por delante". Reclama que cuando los militantes vayan a votar lo hagan conociendo "el contenido, la letra y la música" de cualquier acuerdo.