La Nunciatura Apostólica en España ha salido con premura al paso de las afirmaciones del abad de Monserrat, José María Soler, que afirmó que el Papa Francisco reconocería un Estado catalán. “Las declaraciones del abad son opiniones de su exclusiva responsabilidad personal y no reflejan en absoluto la posición de la Santa Sede”, aclara en un comunicado. Sería de agradecer una reacción similar de la Iglesia ante auténticos ataques contra colectivos de la sociedad como los realizados por miembros de la Iglesia (el cura falangista de León o el obispo de Alcalá de Henares) contra los homosexuales.

¿Por qué no desautoriza al cura que defiende la pena de muerte?
La representación del Vaticano en España desautorizó al abad de Montserrat por afirmar que el Papa Francisco reconocería un Estado catalán. Según afirma el comunicado, “no es la posición” de la Santa Sede, es decir, del Papa. Pero el Sumo Pontífice está en contra de la pena de muerte, y ha hecho público su empeño “en abolirla”, que, en cambio, defiende públicamente el cura de León Jesús Calvo, y la Iglesia calla.

“Hay mucha basura social. Se ha quitado la pena capital desgraciadamente, que es doctrina de la Iglesia católica y habría que eliminar a mucha gentuza de esa que está haciéndole la vida imposible a los inocentes”, afirmó el cura en una entrevista reciente en la web ultra Alerta Digital.

El Papa se ha expresado en contra de la pena capital
En el verano pasado, el Papa, en su mensaje a los participantes en el 5º Congreso Mundial contra la Pena de Muerte, en Madrid, dejó clara la apuesta del Vaticano por la “abolición de la pena capital” porque forma parte de su defensa de la dignidad de la vida humana. Francisco expresó su convicción de que “la humanidad puede enfrentarse con éxito a la criminalidad” sin necesidad de recurrir a la supresión de la vida. ¿Por qué la Nunciatura Apostólica en España no desautoriza al cura de León que con sus palabras contraviene la postura del Vaticano?

¿Por qué no desautoriza los ataques a los homosexuales?
En la mencionada entrevista, el cura se refirió a la enfermedad que padece el dirigente socialista Pedro Zerolo como un castigo de Dios por ser homosexual. “En la teología se sabe que el mismo pecado tiene su sanción. No me extrañaría nada que eso fuera un efecto de la divina providencia que intenta ejemplarizar contra los que se ríen de la virtud”, dijo el párroco, que en otra entrevista en Las Mañanas de Cuatro, en octubre pasado, afirmó que los gais “deben apartarse para no contagiar”. Cabe recordar que el cura presume de su admiración por Franco o de la amistad que le unía con el golpista Tejero.

No son las únicas declaraciones homofóbicas contra los homosexuales. Entre las más ofensivas destacan las del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, otro orgulloso del franquismo, que ha comparado homosexualidad con corrupción y prostitución y que defiende supuestas terapias para curar ‘la enfermedad’.

Francisco dijo que él no era nadie para juzgar a los gais
Es conocida ya la postura de Francisco sobre la homosexualidad. “¿Quién soy yo para juzgar a los gais?, respondió a preguntas de los periodistas poco después de ser nombrado Papa. Posteriormente, el Vaticano ha abierto por primera vez las puertas a las familias del mismo sexo al admitir que constituyen “un reto” para la Iglesia y que no hay que darles la espalda. ¿Por qué no desautoriza la Nunciatura Apostólica a los curas y obispos en España que ofenden a los homosexuales?.