El Papa ha admitido que las familias formadas a partir de una pareja gay son un “desafío” para la Iglesia y su enseñanza, y que ésta debe afrontarlo, "transmitir el conocimiento, transmitir las formas de hacer y transmitir los valores, a través de los que se transmite también la fe”, y en ningún caso "suministrar" a estas nuevas generaciones una "vacuna contra la fe".

Una generación que cambia
Francisco ha pronunciado estas reflexiones en la clausura en el Vaticano de la 82 Asamblea General de la Unión de Superiores Generales (USG) de los institutos religiosos masculinos, que se celebró en noviembre, aunque sus palabras han trascendido ahora en un artículo en la revista La Civiltà Cattolica, del que se hace eco El Periódico de Cataluña.

"El porcentaje de chicos que estudia en los colegios y que tienen a sus padres separados es muy elevado. Las situaciones que vivimos hoy, por tanto, plantean nuevos desafíos que para nosotros, a veces, son incluso difíciles de comprender. ¿Cómo anunciar a Cristo a estos chicos y chicas? ¿Cómo anunciar a Cristo a una generación que cambia?", preguntó el Papa en el encuentro.

No suministrar una vacuna contra la fe
Francisco aconsejó a los religiosos que es necesario que estén atentos a "no suministrar" a estas nuevas generaciones una "vacuna contra la fe" y que los pilares de la educación son "transmitir el conocimiento, transmitir las formas de hacer y transmitir los valores, a través de los que se transmite también la fe".

El caso de la niña triste porque la novia de su madre no la quería
"Recuerdo el caso de una niña muy triste que al final le confesó a la maestra el motivo de su estado de ánimo: 'la novia de mi madre no me quiere'", contó Francisco a los superiores generales de los institutos religiosos, a los que instó a estar “a la altura de las personas que educa, debe preguntarse cómo anunciar a Jesucristo a una generación que cambia. La tarea educativa hoy es una misión clave, clave, clave", insistió.

El cuestionario sobre los temas espinonos para la Iglesia
El Papa envió a las Conferencias Episcopales de todo el mundo un cuestionario en el que preguntó sobre los temas más polémicos para la Iglesia, como el aborto, el divorcio y las parejas homosexuales. Un cuestionario que, por cierto, no fue bien acogido por la jerarquía católica española. El tema de la familia y su pastoral centrará la Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de Obispos que se celebrará en octubre próximo, en el Vaticano.