Los servicios de inteligencia españoles han concluido que el Marruecos no estuvo detrás de la crisis migratoria que supuso la entrada de decenas de miles de personas y se cobró la vida de casi un centenar de personas, pero sí apuntan a que el régimen de Mohamed VI permitió e instrumentalizó la situación. La pasividad de las autoridades del país vecino, llegando incluso a facilitar la marcha de aquellos que pretendía pasar la frontera, es una de las principales tesis en las que se apoyan los investigadores españoles.
Estas conclusiones, adelantadas por El País, apuntan a que la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia, enemigo histórico de Marruecos, o la concesión de la nacionalidad a saharauis no habría detonado una respuesta de Rabat en forma de crisis migratoria. Voces de expertos apuntan en sentido contrario, pero lo servicios de inteligencia señalan que el régimen autoritario simplemente habría aprovechado la tesitura, detonada por un bulo referido a la acogida de aquellos que llegasen a España, que habría corrido como la pólvora.
Sea como fuere, las autoridades españolas son conscientes de que la pretensión marroquí de avivar el debate sobre la soberanía de Ceuta y Melilla se ha cumplido. Los principales aliados de Marruecos, Estados Unidos (EEUU) e Israel, se han encargado de que así fuera, impulsando declaraciones, amenazas y ataques al Gobierno español desde diferentes atalayas. Simultáneamente, la extrema derecha española, a través de sus grupúsculos violentos, en las calles, y del Partido Popular (PP) y Vox, en las instituciones, han completado el cóctel buscado por Mohamed VI.
Desde el Ejecutivo español, tanto Sánchez como su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, han mostrado su rechazo a la posición de la oposición española y europea. El ataque del Gobierno ultraderechista de Italia llevó a al mandatario español a remitir una carta a Europa por la respuesta “egoísta, polarizadora e ilegal” e alguno de los socios. A la par, Sánchez no dudó en señalar la crisis como “un ataque y violación de la integridad territorial de España”, aunque no se atrevió a señalar directamente al régimen marroquí como responsable.
Rabat se excusa
Por su parte, el Gobierno de Marruecos ha achacado la crisis migratoria en Ceuta a una combinación de la actuación de las redes de trata de personas, a la desinformación y a los malentendidos en torno a una sentencia del Tribunal Supremo de España sobre las 'devoluciones en caliente'.
Un portavoz del Ministerio del Interior marroquí, a través de un comunicado recogido por los medios nacionales, ha manifestado que lo ocurrido en Ceuta no ha sido fruto "ni de circunstancias espontáneas ni de factores circunstanciales", sino una combinación de "la explotación maliciosa del espacio digital y de la actividad de redes de trata de personas", junto a "la promoción de información engañosa y malas interpretaciones que acompañaron a las recientes decisiones emitidas por las autoridades judiciales españolas".
Estas "malinterpretaciones", derivadas de la intoxicación informativa, "reforzaron entre algunos de los que deseaban migrar la convicción de que era posible evitar el retorno inmediato", ha manifestado el Ministerio del Interior. Asimismo, Rabat defiende que efectuó una actuación inmaculada desde el comienzo de la crisis, al adoptar "un enfoque proactivo e integral, basado en la vigilancia temprana, el aumento de los niveles de vigilancia y movilización, y el fortalecimiento de la preparación de los diversos servicios de seguridad y autoridades territoriales".
Todo ello, apuntan, permitió "controlar el curso de los acontecimientos, proteger vidas, preservar el orden público y asegurar las fronteras, respetando estrictamente las disposiciones legales y el principio de proporcionalidad en la intervención". Buscando reforzar este discurso, el Ministerio marroquí aporta por vez primera sus propias cifras de víctimas, al confirmar por su lado once fallecidos, de ellos diez ahogados y el último por lesiones tras caerse "desde una zona rocosa cerca de la ciudad de Ceuta".
El Ministerio del Interior marroquí concluye con una valoración final sobre la cuestión migratoria. Insiste, en este sentido, que "la gestión del fenómeno migratorio" solo puede llevarse a cabo "dentro del marco de un enfoque integral basado en la responsabilidad compartida, la auténtica solidaridad y el reparto equitativo de la carga". “Marruecos seguirá siendo, como sus socios esperan, un socio fiable y responsable, comprometido con el fortalecimiento de la cooperación y la coordinación internacionales en la lucha contra la migración irregular y la trata de personas", zanjan.
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