La situación que se ha vivido esta semana en Ceuta ha consternado a todo un país y ha activado la maquinaria política de todo un continente. La entrada de decenas de miles de personas a la ciudad autónoma desde territorio marroquí ha vuelto a traer a la agenda debates que ya se creían superados como, por ejemplo, cuál debe ser la respuesta europea a los fenómenos migratorios. Tras lo ocurrido en la ciudad autónoma española, algunos países como Italia o Finlandia ya han movido ficha hacia una dirección reaccionaria, aplicando algunas medidas y abogando por otras que reman a la contra del carácter comunitario y que vuelven a los tiempos del 'sálvese quien pueda' en los que la cooperación entre Estados en materias como la propia inmigración brillaba por su ausencia.

Cinco años después de la crisis fronteriza de 2021 y cuatro después del giro del Gobierno de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental, la relación con Marruecos ha vuelto a otro punto de quiebre tras quedar de manifiesto su principal debilidad: la estabilidad de la frontera depende en buena medida de la voluntad y de la capacidad de actuación del régimen alauí, o lo que es lo mismo, Mohammed VI lanzó esta semana el mensaje de que Ceuta y Melilla solo son controlables para España si él lo desea. La emergencia, no obstante, tiene una primera lectura que no debería pasarse por alto, que es una inmensa dimensión humana. Según estimaciones del Ministerio del Interior67 personas han muerto en el intento por alcanzar Ceuta a nado. Una llegada masiva de personas que ha desbordado las capacidades de respuesta y ha obligado al Gobierno a desplegar efectivos militares como apoyo a la Guardia Civil. El Ejecutivo, además, ha reconocido que no esperaban encontrarse con esta situaciónPedro Sánchez, que visitaba este viernes la ciudad autónoma, anunciaba la repatriación de todos aquellos que cruzaron la frontera, no sin antes calificar lo ocurrido en las últimas jornadas como “un ataque a la integridad territorial” española y, al mismo tiempo, agradeciendo a Marruecos su presunta “cooperación” sin señalar directamente al régimen alauí como culpable de lo sucedido.

La Europa del 'sálvese quien pueda'

Con este telón de fondo, que da lugar a una nueva crisis migratoria y reabre el debate sobre cuál ha de ser la actuación europea al respecto, algunos Estados han echado a España a los caballos. La expresión "la Europa del sálvese quien pueda" no es un concepto oficial, pero acuña perfectamente a un modelo de Unión Europea en la que los Estados priorizan sus intereses nacionales por encima de la cooperación común. Cabe remontarse a hace once años, durante la crisis migratoria de refugiados sirios, cuando varios Estados reforzaron unilateralmente sus fronteras y rechazaron acoger refugiados, lo que llevó a hablar de una Europa donde cada país actuaba por su cuenta en lugar de aplicar una política común, bajo términos como el citado.

Situación similar a la que se produjo al inicio de la crisis sanitaria derivada del Covid-19, cuando algunos gobiernos restringieron la exportación de material sanitario o cerraron fronteras sin coordinación, lo que alimentó la idea de una respuesta basada en el "cada uno por sí mismo". Posteriormente, la creación del fondo europeo de recuperación y la compra conjunta de vacunas se interpretaron como un intento de superar esa dinámica después de haberse anquilosado en el individualismo. En definitiva, una acción política basada en la falta de solidaridad entre los Estados, en el predominio de los intereses nacionales sobre los conjuntos, en la debilidad de las instituciones comunitarias para coordinar respuestas comunes y en la mala gestión de los problemas comunitarios.

Propuestas para dejar a España fuera del espacio Schengen

Una de las respuestas más llamativas a la crisis migratoria de Ceuta ha venido desde Italia y ha recibido el apoyo de otros países miembros, consistente en excluir a España del espacio Schengen, es decir, de la zona sin controles en las fronteras interiores europeas por el que circular libremente entre los países miembros, tras la situación en la ciudad autónoma ceutí. La proposición viene de la mano de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, secundada por el ministro de Exteriores del país, Antonio Tajani, que asegura que se debe al efecto llamada de la última regularización de migrantes, a pesar de no tener nada que ver con ello.

A esta proposición se ha adscrito la ministra de Interior de Finlandia, Mari Rantanen. Elina Valtonen, ministra de Exteriores de Finlandia, también se ha pronunciado antes la crisis que continúa afectado a Ceuta y ha asegurado que ha hablado con José Manuel Albares para mantenerse informada de los avances y que cuenta con que España proteja las fronteras con la ayuda de la Unión Europea.


Rantanen ha asegurado que España "ha fracasado completamente en proteger la frontera exterior del área Schengen de la inmigración ilegal". "Esto no puede continuar así", ha valorado, y ha hecho un llamamiento a que todos los países europeos se adscriban a la propuesta de Meloni. "Todos los países de Europa deben apoyar la propuesta de Meloni. Aquellos países que no cumplan con su obligación de proteger la frontera exterior no pueden ser miembros de Schengen". Unos mensajes a los que también se ha adscrito la lideresa de su formación política, Riikka Purra, que ha instado a "cerrar las puertas" y que a Finlandia "no vendrá nadie de las invasiones de países en desarrollo avivadas por los socialistas". Cabe recordar que el primer ministro finlandés, Petteri Orpo, estuvo en el foco de las críticas en 2023, año en el que su Gobierno impulsó un proyecto de ley que permitía a los guardias fronterizos rechazar y devolver a los inmigrantes de terceros países que intentaran entrar desde Rusia. Tanto el Partido de los Finlandeses como la formación Hermanos de Italia están marcados por sus fuertes tendencias conservadoras y un discurso antiinmigración.  "Las imágenes que llegan desde Ceuta son impresionantes y demuestran, una vez más, que la inmigración clandestina fuera de control representa una amenaza concreta para la seguridad de las fronteras europeas", tuiteaba esta semana Giorgia Meloni.

Ante la proposición de la italiana para excluir a España del espacio común de libre circulación, el que fuera Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell, ha afirmado que tal cosa no es realizable. "Esa opción simplemente no existe en la arquitectura legal de la Unión", ha señalado, refiriéndose a que esa posibilidad no es afín a la normativa de la Unión Europea, ya que no puede suspender de forma unilateral la participación de otro Estado miembro en este acuerdo de libres desplazamientos.

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