El escenario geopolítico adoptó un giro de 180 grados este fin de semana con la operación militar de Estados Unidos en Venezuela, capturando a su presidente, Nicolás Maduro, y su mujer, Cilia Flores, acusados y próximamente juzgados por presuntos delitos de narcoterrorismo. Un punto de cambio que ha generado reacciones en cadena en el ámbito político internacional y, en lo que concierne al de España, el relato del Partido Popular dista de la postura adoptada por el Gobierno central. Desde Génova, en los últimos días, han pasado de celebrar el secuestro del líder venezolano a cuestionar la hoja de ruta del mandatario de la Casa Blanca, Donald Trump, en negociaciones ahora con la segunda al mando en Miraflores, Delcy Rodríguez.
Desde el primer momento, los populares se han situado a favor de la causa de los opositores al régimen chavista, María Corina Machado y Edmundo González, abogando así por la convocatoria libre de elecciones generales en Venezuela para una transición democrática. No obstante, esta postura choca con un punto clave en la consecución de los hechos de los últimos días: de celebrar la captura de Maduro en manos de Estados Unidos a, ahora, cuestionar que Trump no quiera convocar elecciones próximamente, dejando al cargo a Delcy Rodríguez, quien juró este viernes el puesto de presidenta encargada.
Feijóo celebró la captura de Maduro "sin ambages"
Las primeras reacciones en España, tanto de parte del Gobierno central como del principal partido de la oposición, fueron por la vía de preocupación por el pueblo venezolano y abogar por actuar a través del diálogo, la prudencia y el orden internacional. No obstante, un día más tarde, Alberto Núñez Feijóo, publicó una misiva en la que abogó por buscar “la plena libertad de Venezuela”.
En dicha carta, el líder del PP celebró “que un mal ha sido derrotado: la captura de Maduro es una buena noticia sin ambages”, matizando así los perjuicios que el mandato del líder venezolano provocó durante años a su pueblo. “Ha sido descabezado. Millones de venezolanos a los que se arrebataron sus derechos, oportunidades y país, respiran hoy con una nueva esperanza”, aplaudió, en sintonía así con la operación militar orquestada por Trump.
En otros términos consecutivos, reiteró su apoyo a Corina Machado y Edmundo González como “la vía democrática, pacífica y constitucional” para el país, al tiempo que, tal y como su partido ha venido reiterando en los últimos días, el futuro de Venezuela “no puede dirigirlo quien ha sido la mano derecha de Maduro, Delcy Rodríguez, cómplice y protagonista de la dictadura, la corrupción y del saqueo en Venezuela”, reiteró en la misiva.
Hacia la plena libertad de Venezuela.
— Alberto Núñez Feijóo (@NunezFeijoo) January 4, 2026
El futuro no es Delcy.
El futuro es el que decidan todos los venezolanos. pic.twitter.com/DfuuvdFmRU
Mismas directrices las que marcó este miércoles su vicesecretario de Hacienda, Juan Bravo, en rueda de prensa, donde el PP ha vuelto a reclamar que la oposición a Maduro “pueda volver” a su país para que los venezolanos puedan “manifestarse libremente” en las urnas. "Nosotros entendemos que el futuro de Venezuela no puede pasar por Delcy (Rodríguez), que era la mano derecha del dictador".
Esta postura choca frontalmente con la esgrimida por la Casa Blanca, puesto que, pese a tomar el mando del futuro inmediato de Venezuela, Trump ha situado responsabilidades sobre los hombros de la ‘número 2’ de Maduro en el Palacio de Miraflores.
Trump, al mando de Venezuela
Tras haber finalizado la operación de busca y captura de Maduro en la madrugada del 3 de enero, y con su llegada a tierras estadounidenses para ser puesto a disposición judicial, Trump convocó una primera rueda de prensa desde su mansión en Florida para dar a conocer sus motivaciones, dejando en claro así sus dos ejes principales: acabar con el mandato del líder venezolano de raíz y tener el control del petróleo y los recursos naturales de Venezuela.
Con este telón de fondo, el principal foco de mando en el país caribeño se redirigió a la figura de Delcy Rodríguez, ahora presidenta encargada del Gobierno, a quien Trump advirtió de que, si no cumple con las expectativas de la Casa Blanca, “pagará un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro”. Una amenaza en toda regla. Por consiguiente, este martes Trump avanzó que Rodríguez –ya habiendo jurado su cargo en el Parlamento de Caracas- ya está “cooperando” con las autoridades de Washington tras la operación militar.
Sin dar lugar a duda, en esta primera fase de los planes de Trump sobre Venezuela, este dejó en claro que cargo ocupa: “Yo estoy al mando”, reiteró. Un escenario futuro en el que, tampoco, contempla elecciones: “Tenemos que arreglar el país antes. No podemos celebrar unas elecciones. No hay forma de que la gente pueda incluso votar. Vamos a necesitar tiempo para algo así, antes tenemos que conseguir que el país se recupere”, emplazó. Sobre esta tarea, situó al vicepresidente estadounidense, JD Vance, y a los secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Defensa, Pete Hegseth, así como a su asesor Stephen Miller, como partes destacadas de un grupo con "diferentes conocimientos" que supervisará el papel de Washington en Venezuela.
Ante estas amenazas, Rodríguez contestó que tan solo “Dios” decide su “destino”: "En lo personal, quienes me amenacen lo digo. Mi destino no lo decide sino Dios", aseveró la presidenta encargada. En lo que concierne a la sensación en buena parte de Venezuela, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, abanderó la manifestación para exigir la liberación de Maduro y de su mujer de manos del "imperialismo norteamericano" que se los llevó "secuestrados".
Bajo este contexto de tensiones al alza en el tablero geopolítico, en lo que concierne al papel de España, mientras el Ejecutivo de Pedro Sánchez viene condenando “con rotundidad” las acciones de Trump en Venezuela y tildando la captura de Maduro y su mujer de “violación del Derecho Internacional”, desde Génova la postura ha distado en fondo y forma, a la espera de vislumbrar cómo se desenvuelven los acontecimientos en los tiempos de incertidumbre que están por venir.