La dirección nacional del PP también contrató a una de las principales empresas implicadas en la operación Púnica, Cofely, al menos desde septiembre de 2013 y finales de octubre de 2014, y su relación comercial sólo llegó a su fin cuando saltó el escándalo sobre la trama de corrupción que lideraba Francisco Granados.

Génova confirma la contratación
A finales de octubre de 2014 el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ordenó las detenciones de Francisco Granados y el empresario y amigo personal del dirigente popular, David Marjaliza, gerente de Cofely, filial del gigante energético francés GDF Suez. Fuentes de esta empresa han confirmado a la SER que fue entonces cuando la dirección del PP rescindió el contrato con la firma.

Génova había adjudicado a Cofely el  contrato de "mantenimiento de las instalaciones en régimen de asistencia técnica", por "una cuantía inferior a los 10.000 euros anuales", según la empresa. Desde el PP, que admite la contratación, han precisado que pagaba a la empresa de David Marjaliza unos “8.000 euros” al año.

Las comisiones salían de las arcas municipales
La trama que lideraron Granados y Marjaliza repartía comisiones a cambio de adjudicaciones valoradas en más de 160 millones de euros. Las comisiones, que supuestamente recibieron alcaldes de diferentes municipios madrileños a través de facturas falsas y otras irregularidades, no supusieron ningún gasto para Cofely, ya que el dinero para las mordidas salía de los propios ayuntamientos.

Cofely se hizo con los contratos de los ayuntamientos para implantar programas de eficiencia energética a través de un acuerdo con los alcaldes implicados. Los ayuntamientos contrataron a la empresa Ruta Energética, S.L., una tapadera vinculada a Marjaliza, una auditoría sobre eficiencia energética, por la que pagaban entre el 2% y el 3% del valor del contrato. De ese fondo salían presuntamente las comisiones.