Un nuevo frente de izquierdas cohesionado. Es la idea más reciente sobre la mesa después de que el portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya, Gabriel Rufián, haya agitado el avispero de las formaciones políticas a la izquierda del PSOE, pero nada parece terminar de concretarse, ni siquiera en el seno de la propia izquierda catalana. La proposición del portavoz republicano, buscando articular a las formaciones periféricas desde Madrid, no es bien recibida en Barcelona y parece, por el momento, haberse quedado solo con esta linde. El líder de ERC, Oriol Junqueras, prefiere centrarse en cuestiones que afectan directamente al futuro de Cataluña que dedicar esfuerzos a reunificar a la decena de partidos que integrarían esta hipotética coalición, a la cual, huelga decir, la respuesta de la mayoría de fuerzas ha sido negativa, y simplemente esperar a que el discurso de Rufián se desinfle.

El portavoz parlamentario resuena cada vez con mayor fuerza como impulsor de una posible nueva marca de izquierdas, aunque preguntado por ello, asegura que no encabezaría ningún proyecto de esta índole, sino que su objetivo es simplemente impulsar la idea. El independentista defiende la constitución de este proyecto como hoja de ruta a seguir ante el escenario actual, marcado por la tendencia al alza de la ultraderecha. “Frente a 220 diputados de la derecha y la extrema derecha, decir que tenemos que hacer algo diferente no es ninguna locura", argumentaba ante la prensa, deslizando también que quizá cuente con "0% de apoyo político", pero considera que gana en "un porcentaje más alto de apoyo popular". 

El camino que tienen por delante los partidos a la izquierda del PSOE para las elecciones generales es muy tempestuoso. Se encuentran todos ellos en una encrucijada de proyectos, coaliciones y alianzas que aún están por aclarar, con aproximadamente un año de margen para ello. Las urnas apremian, con unos resultados en Extremadura y Aragón que invitan a apresurarse. Rufián fue el encargado de abrir la veda de una posible candidatura común, un proyecto ha recibido como respuesta la negativa de la mayoría de fuerzas. Este martes, por ejemplo, la coalición Sumar cortó de lleno las expectativas de este proyecto, contraprogramando al portavoz de Esquerra con una nueva alianza de los partidos que integran su aparato, casi como una suerte de relanzamiento, que se presentará solo tres días después de la primera charla de Rufián junto al coportavoz de Más Madrid en la Asamblea de Madrid, Emilio Delgado.

Cisma en Esquerra

Además de la difícil cohesión con el resto de partidos de izquierdas, la situación dentro de ERC tampoco es precisamente dulce. Según publicaba hace unos días el diario El Mundo, en ERC no gusta el rumbo "personalista" de la propuesta unitaria de su portavoz. Diversos dirigentes de la formación independentista denunciaban al citado medio, además, la "tibieza" con la que la Ejecutiva que lidera Oriol Junqueras está respondiendo a Rufián.

"Pretende hacer un pulso constante y, de momento, parece que va por delante de Junqueras. El partido no está siendo lo suficientemente valiente. Creo que [Rufián] piensa que es insustituible y que, pase lo que pase, tiene asegurado ser diputado, como mínimo de ERC; un partido que pienso que él considera que se le ha quedado pequeño", expone una fuente consultada por el citado periódico, especialmente cercana al republicano.

"Ahora todo depende de que la dirección de ERC decida si le permite seguir con esta aventura. Me sorprende que no se le pare los pies y que se sea muy tibio con él y su propuesta", agrega la misma persona, que opina que la cúpula del partido debería ser más severa con este conato. Cabe destacar, por otra parte, que la situación de ERC con respecto a esta hipotética coalición sería perjuiciosa: la formación independentista se beneficia enormemente de la Ley D'Hondt y necesita menos votos para conseguir un diputado que otros partidos debido a que no tiene implantación nacional y no se presenta en tantas jurisdicciones. Por ende, una unificación en este sentido podría suponer su desaparición del arco parlamentario, de ahí la postura de algunos de sus dirigentes.

Por otro lado, otras fuentes se declaran convencidas de que Rufián "irá modulando su discurso y el debate se irá acabando". "La dirección ha hablado con Bildu, con el BNG y con Compromís, y no hay consenso para avanzar. En unas elecciones españolas es muy difícil lo que dice Gabriel y él lo sabe. Nuestra secretaria general ha sido clara", completan, para recordar las palabras de Elisenda Alamany, que bendijo posibles coaliciones para las elecciones europeas, como ya ha ocurrido, pero no para unos comicios al Congreso.

Pese al enfado de sus coetáneos, Rufián no se ha postulado como líder de este nuevo proyecto, descartando liderar ninguna nueva marca política. "Si me tengo que ir a casa esta tarde, me voy para casa, mi única intención es cuando todo esto acabe, decir: ‘Bueno, dije todo lo que creía que tenía que decir’", argumentó. En otras palabras, quiere hacer de catalizador para esta alianza, pero no liderarla. Bajo esta premisa, Rufián ahondaba en que en ningún momento ha dado a entender que "nadie tuviera que renunciar a sus siglas", independientemente de cuáles se traten, señalando que ERC, por su parte, tiene "unas siglas centenarias que sería una locura renunciar a ellas”".

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