La propuesta abierta anunciada por Gabriel Rufián, aunque desvinculada de la jornada en la que intervendrá junto a Emilio Delgado (Más Madrid) el próximo 18 de febrero en la sala Galileo de Madrid, abre tres escenarios positivos para la llamada a aunar el espacio “a la izquierda del PSOE”: sólo con sus 4 millones de votos consolidados de 2023 (uno de cada seis votos válidos), pasarían de los 45 escaños actuales a entre 55 y 59; si consiguieran movilizar un 10-12% de base adicional (abstención y antiguo voto de Podemos), se irían a entre 61-68, y en caso de una fuerte movilización, podrían aglutinar a entre 5,3 y 5,5 millones de votantes, saltando a los 75 escaños en el Congreso.

El llamado “Efecto D’Hondt” o sistema proporcional imperfecto que asigna escaños en las elecciones legislativas en España penalizó en los pasados comicios generales del 23J de 2023 a las formaciones situadas en el espacio “a la izquierda del PSOE”, esto es, Sumar (que integraba entre otras 15 fuerzas a Podemos, IU, Compromís o Más Madrid), ERC, Bildu, BNG, Adelante Andalucía y otros. Concretamente, sus 4 millones de votos consolidados les proporcionaron solo 45 escaños.

El motivo es que gran parte del voto a estas formaciones políticas de izquierda se sumó de facto al Partido Popular o VOX en provincias pequeñas y medias, dejando en muchas de ellas a estos partidos sin ninguna representación, y en cualquier caso, infrarrepresentadas en relación con su fuerza electoral. Simplemente acudiendo unificadas a las urnas, y sin necesidad de recabar nuevos apoyos a los que ya obtuvieron en 2023, superarían las “barreras provinciales” de entre el 5 y el 7%, lo que permitiría convertir los restos en entre 10 y 14 escaños adicionales, hasta la horquilla de los 55-59 escaños.

Eso les convertiría de facto en tercera fuerza política en España, aún descontando el salto de VOX en el promedio de encuestas publicadas hasta hoy del 12,38% de 2023 al entorno del 17%, una situación de empate técnico con lo que ya representaban las fuerzas a la izquierda del PSOE en las últimas elecciones de hace tres años.

Escenario conservador: 10-12% adicional de voto  

Un escenario realista de este Frente Amplio que se cocina (el nombre es simulado, dado que el espacio no cuenta con marca política propia) podría aventurar la obtención de un entre un 10% y un 12% de nuevo voto respecto a su base de 2023, procedente de la abstención joven, desencantados del PSOE y antigua base de votantes de Podemos. El salto a los 4,9-5 millones de votos totales dibujaría un bloque convertido en estructural en la política española, en la horquilla de los 61 a 68 escaños y abriendo brecha con la extrema derecha.

Supondría una ganancia de unos 500.000 votos entre todas esas fuerzas políticas, pero de entre 15 y 19 escaños adicionales que, unidos a los que presenta el promedio de encuestas del PSOE hoy, permitirían revalidar el gobierno de coalición progresista de Pedro Sánchez, incluso sin precisar ni una nueva movilización de voto socialista en campaña, ni el apoyo de fuerzas como el PNV, Junts o Coalición Canaria.

La armonización de ese voto a la izquierda y el carácter estructural de la nueva formación daría lugar a una legislatura más estable que la actual, al permitir acuerdos a largo plazo como los que el PSOE sustenta actualmente con Sumar (y, antes, con Podemos), afrontando, además, desde una nueva perspectiva más federal, las tensiones territoriales perennes en España, que tienen su traducción económica al desacuerdo actual sobre el modelo de financiación autonómica.

Escenario de fuerte movilización: 20% adicional de voto

Si el potencial Frente Amplio acomete una campaña clara, con liderazgo coral de sus figuras, aleja las desavenencias entre las fuerzas que hoy conforman Sumar, o entre Sumar y Podemos, con una agencia social y federal reconocible, un escenario exigente podría saltar hasta el 5,3-5,5 millones de votos, un 20% más de su base actual, lo que se traduciría a ocupar entre 70 y 75 escaños.

En clave territorial, el salto se produce sobre todo en Andalucía (8-10 escaños), Comunidad Valenciana (3 o 4), Madrid (3 o 4), Galicia (2) y Aragón, Asturias o Islas Baleares (2 o 3). El efecto en País Vasco o Cataluña, por la consolidación actual de los electores, sería más leve (1 o 2 escaños), si bien consolidaría la fuerza electoral del espacio, sin aumentarla sustancialmente.

🟥 ANDALUCÍA

Provincia Esc. 2023 Esc. A Esc. B Esc. C
Sevilla 2 3–4 4 4–5
Málaga 1 2 2–3 3
Cádiz 1 2 2–3 3
Córdoba 0 1 1 1–2
Granada 0 1 1 1–2
Almería 0 1 1 1
Jaén 0 1 1 1
Huelva 0 1 1 1
TOTAL AND. 4 12–14 14–16 16–18

 

🟥 COMUNIDAD VALENCIANA

Provincia Esc. 2023 Esc. A Esc. B Esc. C
Valencia 3 3–4 4 4–5
Alicante 2 2 2 2–3
Castellón 1 1 1 1
TOTAL C.V. 6 6–7 7–8 8–9

 

🟥 COMUNIDAD DE MADRID

Provincia Esc. 2023 Esc. A Esc. B Esc. C
Madrid 6 14–15 15–16 16–17

 

🟥 GALICIA

Provincia Esc. 2023 Esc. A Esc. B Esc. C
A Coruña 2 2 2 2–3
Pontevedra 1 1 1 1–2
Lugo 0 0–1 1 1
Ourense 0 0 0–1 1
TOTAL GAL. 3 3–4 4–5 5–6

 

🟥 ARAGÓN · ASTURIAS · BALEARES · CANARIAS

Territorio Esc. 2023 Esc. A Esc. B Esc. C
Zaragoza 1 2 2 2–3
Huesca 0 0–1 1 1
Teruel 0 0 0 0
Asturias 1 2 2 2–3
Baleares 1 2 2 2–3
Las Palmas 1 2 2 2–3
Tenerife 1 2 2 2–3
SUBTOTAL 5 10–12 11–13 13–16

 

🟩 CATALUÑA Y PAÍS VASCO (ESTABLE)

Territorio Esc. 2023 Esc. A Esc. B Esc. C
Cataluña 12 15–16 16–17 17–18
País Vasco 8 8–9 8–9 9

 

🟦 CASTILLAS · EXTREMADURA · MURCIA

Provincia Esc. 2023 Esc. A Esc. B Esc. C
Toledo 0 1 1 1
Ciudad Real 0 1 1 1
Albacete 0 0–1 1 1
Cáceres 0 0–1 1 1
Badajoz 0 1 1 1–2
Murcia 1 1 1 1–2
SUBTOTAL 1 4–6 6 7–9

 

📊 TOTAL NACIONAL COMPARADO

Escenario Escaños Descripción
Resultado real 2023 45
Escenario A 55–59 Lista única, mismos votos que 23-J
Escenario B 61–68 +10–12 % de voto (movilización moderada)
Escenario C 70–75 +20 % de voto (movilización fuerte)

Fuente: Elaboración propia.

Notas: En el escenario B, la unificación a la izquierda del PSOE permite ganar escaños en provincias medias, no en las grandes; en el escenario C comienza a disputar segundos escaños en provincias que asignan 4-5 diputados. Andalucía por si sola explica el 35% del crecimiento total del bloque.

Quién pierde esos escaños que gana la izquierda

El máximo beneficiario en las elecciones de 2023 de que los partidos a la izquierda del PSOE acudieran desagregados a las urnas fue el Partido Popular, que obtuvo entre 7 y 9 de sus 137 escaños actuales de los restos de los votantes de esas formaciones; el PSOE obtuvo entre 3 y 5 de sus 121, y VOX entre 2 y 4 de sus 33. Esto es, el bloque reaccionario PP-VOX ostenta hoy entre 9 y 13 escaños del Congreso gracias a los votos de izquierda. El gobierno de coalición progresista actual no hubiera necesitado ni a Junts ni a Coalición Canaria en la investidura y le hubiera bastado con el apoyo del PNV.

En el escenario B de movilización moderada (10% de voto adicional), el PP perdería entre 11 y 14 escaños al dejar de aprovechar esos restos, el PSOE entre 6 y 9, y VOX entre 4 y 6, lo que permitiría ganar al bloque de izquierda unificada los entre 16 y 23 escaños descritos hasta consolidar entre 61 y 68. El bloque reaccionario perdería aquí entre 15 y 20 butacas, dejando al bloque progresista, como mínimo, al borde de la mayoría absoluta (entre 173 y 183 escaños).

Por último, en el escenario C de movilización fuerte (+20%), el PP perdería entre 15 y 19 escaños, el PSOE entre 9 y 13, y VOX entre 6 y 9. La pérdida del bloque reaccionario conformado por derecha y ultraderecha ascendería a entre 21 y 28 escaños, y el bloque progresista sobrepasaría ampliamente la mayoría absoluta, con entre 178 y 186 escaños.

En todos estos escenarios se presume que la situación del resto de fuerzas políticas, incluido el PSOE, quedaría ceteris paribus a como sumaron en 2023, esto es, no ganarían ni un solo voto nuevo. Esto resultaría en que el PP perdería entre el 55 y el 60% de los escaños nuevos del bloque de izquierda federal, el PSOE entre el 25 y el 30%, y VOX perdería los escaños críticos restantes, principalmente en Andalucía Oriental, Murcia, Castilla y León y Aragón. Sin trasvase ideológico, meramente por ajuste mecánico del sistema electoral si la izquierda a la izquierda del PSOE concurriera junta a los comicios.

Si el punto de partida, en lugar de los resultados electorales del 23J, fuera la media de las encuestas actuales (datos agregados por Electocracia con fecha 2 de febrero), el bloque a la izquierda del PSOE estaría entre el 15,7 y el 16% del voto válido, por delante en escaños de los resultados desagregados de los comicios del 23J. Este efecto dejaría el escenario unificado base (sin ganancia de nuevos votos) entre 60 y 64 escaños, por delante de los entre 58 y 61 de VOX pese al fulgurante ascenso que le apuntan los sondeos y que, de concurrir el Frente Amplio perdería entre 3 y 4 a su favor frente a los entre 7 y 10 que perdería el PP y los entre 2 y 3 que perdería el PSOE respecto a la posición actual de las encuestas.

Es decir, desde la perspectiva actual que marcan los sondeos, el daño al bloque reaccionario sería mayor, y el daño al PSOE mucho menor, pero el PSOE y el nuevo bloque de izquierdas federales tendrían que movilizar a sus bases para lograr una mayoría holgada, que sólo se presenta en el escenario C (movilización adicional de un 20% sobre la base actual por parte del Frente Amplio), y que en el A y el B requeriría el apoyo adicional del PNV a la nueva investidura de Sánchez.   

Efecto bilateral en campaña

El Frente Amplio causaría un posicionamiento casi automático de VOX en clave nacionalista española centralista y reaccionaria frente a las posiciones federales del espacio, generando una confrontación más directa PSOE-PP en términos de centrar la agenda de Sánchez en logros económicos, avances sociales y liderazgo en el posicionamiento internacional, y que dejaría al Frente Amplio lucir los avances laborales y de convivencia territorial en clave claramente federal. El sorpasso del nuevo espacio como tercera fuerza política empujaría a confrontar directamente con la extrema derecha, con escaños directamente en juego entre ellos que en el 23J ganó VOX. 

La bilateralidad en campaña (VOX contra los nacionalismos e izquierdas federales, y el PSOE directamente contra el PP) favorece históricamente la campaña del PSOE, que supo dejar espacio a Podemos y, más recientemente, a Sumar, para reivindicar posiciones sociales más extremas. Así consiguió Sánchez movilizar más de un millón de votos respecto a su posición promedio en las encuestas para las generales de 2023.

Este efecto arrinconaría a VOX, en su empeño actual “lepenizador” por ensanchar su ámbito de influencia hacia los barrios obreros, devolviéndole a su prisma original nacionalista español centralista y trasladaría la impresión de doble competencia al escenario Frente Amplio vs VOX y PSOE vs PP, de manera que una victoria corta de Pedro Sánchez sobre Feijóo no sería pírrica por el hundimiento de las posibilidades a la izquierda del PSOE, sino que empedraría la revalidación del Gobierno de coalición. 

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