El PP de Alberto Núñez Feijóo considera que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha "fallado" a los españoles tras la crisis ferroviaria provocada por el accidente de Adamuz (Córdoba) y, por ello, prepara una ofensiva centrada en contraponer su "mala gestión" con la de los Gobiernos de José María Aznar y Mariano Rajoy, en los que, tal y como ha expresado, no se producían accidentes de esta magnitud por el estado de la red ferroviaria, según fuentes de la dirección del partido. No obstante, huelga recordar que fue bajo el Gobierno de Mariano Rajoy cuando se produjo uno de los accidentes ferroviarios españoles más graves que se recuerdan: el de Angrois (Santiago de Compostela).

"El Gobierno de Sánchez ha fallado en lo que más fuerte es el PP, que es en la gestión. Hemos gobernado España casi ocho años con Rajoy y ocho con Aznar y ni se iba la luz (en alusión al apagón del 28 de abril) ni los accidentes eran por las vías", han argumentado. El propio Feijóo ya empezó a dejar caer que esa sería la estrategia que empezase a emplear el PP en su comparecencia del pasado viernes al subrayar que lo sucedido en Adamuz, con 45 víctimas mortales, "no es mala suerte" sino "mala política" y una "incapacidad patente de gestión". Así las cosas, desde Génova tienen la intención de que se expanda la idea de que el Ejecutivo de Sánchez, tras ocho años en el Gobierno, "no sabe gestionar" y que esta semana y los acontecimientos recientes evidencian un "deterioro sideral". "Cuando la gestión cuesta vidas, el Gobierno es el responsable", subrayan las fuentes genovesas.

A juicio del entorno de Feijóo, Pedro Sánchez "no tiene más remedio que comparecer", a pesar de que ha sido él mismo el que ha solicitado hacerlo en el Congreso para informar de la situación ferroviaria. El PP considera que él mismo ha solicitado acudir al Parlamento porque no le queda otra, dado que otros grupos como Junts también exigen explicaciones. La fecha de la comparecencia está pendiente de ser fijada en el calendario de la Cámara Baja, pero en el cuartel general del PP ya avisan que "cuanto más tarde en ir al Parlamento, más evidenciará que está incómodo".

A la crítica política por la "mala gestión" se unirá la denuncia por la ausencia de Presupuestos Generales del Estado en toda la legislatura. "El hecho de que no tengamos cuentas públicas incide más", añaden fuentes de la cúpula del PP, que recuerdan además que en el Ministerio de Transportes "había gente que estaba allí para hacer negocio, para colocar amantes o para dedicar su jornada laboral a poner tuits". El martes, a su vez, el Congreso votará dos decretos, uno para perpetuar las ayudas al transporte público y otro para revalorizar las pensiones, ante los que el PP aún no ha trasladado su sentido de voto, precisamente porque la situación ferroviaria les hace más reticentes a dar su 'sí'.

Óscar Puente, en la diana del PP

Los 'populares' ya sitúan al ministro Óscar Puente en la diana política, pero argumentan que ya habrá tiempo de exigir responsabilidades políticas y que ahora lo que urgen son explicaciones y dejar trabajar a los técnicos. Los argumentos no paran de chocarse y contradecirse entre sí, ya que pese a esas aseveraciones, también piden su dimisión. Pese a ello, en Génova auguran que no habrá dimisión ni cese del ministro de Transportes porque "por grave que sea" lo ocurrido, con este Gobierno "nunca se va nadie". "Puente es el chulo en las redes sociales al que le han tumbado las redes ferroviarias", aseguran fuentes próximas a Feijóo.

El líder del PP y su equipo se preparan para un intenso marcaje a la labor del Gobierno de Sánchez tras los accidentes ferroviarios. Por lo pronto, aparte de exigir la comparecencia de Sánchez, el PP ha reclamado que también ofrezcan explicaciones en sede parlamentaria Óscar Puente y el presidente de Adif. Además, el PP exige una auditoria "completa e independiente" del estado de trazado ferroviario de alta velocidad en España como, según recalcan, viene recogido en la propia Ley de Movilidad Sostenible.

En esta tarea de marcaje a la labor del Gobierno, Feijóo también reunirá a su comité de seguimiento de la crisis ferroviaria, del que forman parte el vicesecretario del partido con competencias en materia de Transportes, Juan Bravo; el expresidente de Renfe, Pablo Vázquez; así como distintos expertos en gestión ferroviaria. Según el PP, en Moncloa sostenían que el Gobierno "cogería oxígeno" tras las vacaciones navideñas, "después de un fin de año tétrico por la corrupción". "Pero desde el día de Reyes hemos visto a Sumar demoler la política de vivienda del Gobierno; a Oriol Junqueras (ERC) anunciarnos como vicepresidente sin cartera la financiación del país; y el colapso de los trenes. Y solo estamos en el primer mes", resumen fuentes del equipo de Feijóo.

El caso de Angrois

El líder del PP alega que estas situaciones no ocurrían bajo los gobiernos de José María Aznar y de Mariano Rajoy, pero la hemeroteca no olvida. El 24 de julio de 2013, a las 20:41 horas, España quedó conmocionada por uno de los peores siniestros ferroviarios de su historia. Un tren Alvia que cubría la línea Madrid–Ferrol descarriló a la entrada de Angrois, a apenas tres kilómetros de la estación de Santiago. El balance fue devastador: 79 personas fallecidas y más de 140 heridas, muchas de ellas de gravedad.

El convoy circulaba a 179 kilómetros por hora en una curva limitada a 80. La investigación judicial y técnica determinó que el exceso de velocidad fue la causa inmediata del descarrilamiento. Sin embargo, desde el primer momento las víctimas y sus familiares defendieron que la tragedia no podía explicarse únicamente por un error humano. La ausencia de sistemas automáticos de control de velocidad en ese tramo, en concreto el ERTMS, se convirtió en el eje central del debate público y judicial. La curva de A Grandeira, donde se produjo el accidente, ya había sido señalada previamente como un punto de riesgo. Aun así, el sistema de seguridad avanzado había sido desconectado antes de la inauguración de la línea, dejando el control en manos del ASFA, un mecanismo menos sofisticado y sin capacidad de frenado automático ante excesos graves de velocidad. Esta decisión técnica, avalada por los gestores de la infraestructura y la operación ferroviaria, resultó clave en la cadena de responsabilidades analizadas posteriormente.

En el ámbito judicial, el proceso ha sido largo y doloroso. Tras años de recursos, archivos parciales y reaperturas, la Audiencia Provincial de A Coruña condenó en 2023 al maquinista y a un ex alto cargo de Adif por imprudencia grave profesional. El fallo reconoció por primera vez que no solo hubo un fallo humano, sino también un déficit estructural en la gestión de la seguridad ferroviaria. Para las víctimas, la sentencia supuso un paso importante, aunque insuficiente para cerrar heridas. Más allá de los tribunales, el accidente de Angrois dejó una profunda huella social. La respuesta ciudadana fue inmediata: vecinos de la zona acudieron a auxiliar a los heridos en los primeros minutos, y las imágenes de solidaridad recorrieron el país. Santiago de Compostela se convirtió en un símbolo de duelo colectivo, con homenajes anuales que recuerdan a quienes perdieron la vida y reivindican justicia y memoria.

Trece años después, Angrois sigue siendo un recuerdo obligado cuando se habla de seguridad ferroviaria en España y no puede olvidarse ni pasarse por alto.

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