El PP sigue retrocediendo a pasos agigantados, empujado sobre todo por su torcedura a la extrema derecha con leyes como la del aborto, la de seguridad ciudadana o la de educación, que no respaldan ni los votantes del PP. Si hoy se celebraran elecciones generales, los populares perderían 15,5 puntos respecto de los comicios de 2011 y pasarían de 186 diputados a entre 126 y 129, según un sondeo del Barómetro Político de España del Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) para El Periódico de Cataluña.

El 28,6% de los votos
El PP ganaría las elecciones, pero conseguiría sólo el 28,6% de los votos, frente al histórico resultado de 2011, cuando obtuvo el 44,62% del escrutinio. A dos años del inicio de su legislatura, el Gobierno no ha conseguido que los ciudadanos perciban una mejoría en la situación económica, por más que venda humo con su discurso de la recuperación. Según este sondeo, el 84,8% sigue considerando la situación mala o muy mala.

UPyD e IU siguen subiendo
La encuesta da a los socialistas el 24,9% de los votos, con entre 104 y 107 escaños. Como la mayoría de los sondeos, indica un ascenso de Izquierda Unida ( 13,2% de votos, entre 37 y 39 diputados) y UPyD (11,5%, entre 30 y 32 escaños). El sondeo refleja, además, el auge de ERC (de 3 a 7 u 8 escaños) y de Ciutadans, que confirma su irrupción en el Congreso (2-4 escaños). CiU, en cambio, que pasaría de 16 a 12 o 13 diputados.

El 84,8% de los españoles no percibe una mejoría
El barómetro también constata que la percepción económica de los españoles es mala, por más que Mariano Rajoy hable de recuperación. El 84,8% califica la situación de mala o muy mala; es la cifra más baja en dos años.  Por otra parte, el giro del PP hacia la extrema derecha, con leyes como las del aborto, provoca una sangría de votos para el partido. Casi 8 de cada 10 españoles (el 78,4%) está en desacuerdo con la reforma que impulsa Gallardón, que no respaldan ni los simpatizantes populares:  el 55,1% de ellos se manifiestan en contra u el 56,8% la califica de retrocero.  Entre los votantes del resto de formaciones políticas, el rechazo se sitúa entre el 88,2% hasta el 92,4%.