Los discursos sobre inmigración de Vox han causado que se distancien de la Iglesia española, tradicionalmente afín a la derecha. Esta ruptura se hará patente este jueves, cuando el líder del partido ultra, Santiago Abascal, no asista a la misa funeral por las víctimas del accidente de Adamuz. El plantón de Vox a las principales instituciones del Estado, que estarán presentes en el acto oficiado por el Obispado de Huelva, afianza también su 'no' por sistema a todo lo que tenga que ver con el Gobierno, además de su recelo de la Casa Real.

Los reyes, Felipe VI y Letizia, sí que estarán en Huelva junto al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla. En representación del Gobierno central acudirán la vicepresidenta María Jesús Montero y los ministros Ángel Víctor Torres y Luis Planas. También confirmó su asistencia el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. El Gobierno y la Junta decidieron aplazar el homenaje de Estado laico, que se iba a celebrar este sábado, ante las reservas de los familiares de los 45 fallecidos.

Abascal ha decidido borrarse de la foto de un acto solemne en honor a las víctimas de esta tragedia, como ya hiciera en los actos dedicados a los fallecidos en la pandemia o en el homenaje de Estado por los muertos en la DANA en Valencia. Como en aquellas ocasiones, en Vox rechazan los funerales laicos, y en el caso de los funerales católicos, aseguran que pueden asistir, pero no de forma oficial, sino de forma anónima, como un fiel más.

Lo hacen para evitar compartir un espacio público con el Gobierno, en su particular forma de deslegitimarlo. De paso, la ausencia de Abascal le evita una foto con la Casa Real, una institución que la ultraderecha cada vez cuestiona más. Y para rematar, no acudir a esta misa ni a la que tendrá lugar en la catedral de la Almudena, en Madrid, le permite a Abascal no trastocar su agenda en medio de la campaña electoral en Aragón: el líder de Vox estará este jueves en dos actos en Caspe (Zaragoza) y en Barbastro (Huesca).

Abascal evita la foto con Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal

El acto no sólo es incómodo para Abascal por la presencia de las instituciones del Estado que cuestiona. El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, también estará presente en la misa, que oficiará el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra. Los obispos y Vox mantienen una 'guerra fría' que se ha hecho latente sobre todo en la cuestión migratoria.

Este martes, el Gobierno aprobó una regularización extraordinaria, que permitirá obtener papeles a más de medio millón de migrantes que viven en nuestro país. El líder de Vox se lanzó rápidamente a hablar de "500.000 ilegales", de "invasión" y a extender teorías de la conspiración como que el Gobierno quiere "sustituir" a la población española. En contraste, la Conferencia Episcopal celebró la medida: "Es una buena noticia. Se reconoce así su dignidad", declaró Argüello.

Y es que desde que se impulsó la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para esta regularización, los obispos la han defendido a capa y espada. Es este el motivo por el que el PP facilitó su tramitación en el Congreso. La Iglesia ejerce una gran presión en el partido de Feijóo, a la que Vox se resiste. Las diferencias entre Abascal y el clero se han hecho patentes en los últimos años con sus críticas a las posturas del papa Francisco sobre la inmigración, su guerra particular contra la resignificación del Valle de Cuelgamuros o la moción de Vox en Jumilla (Murcia) para prohibir celebraciones de la comunidad musulmana, a la que la Iglesia defendió.

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