El Rey Juan Carlos mantuvo un encuentro de 45 minutos con su hija menor, Cristina, en el Real Club Náutico de Barcelona. La Infanta, imputada en el caso Nóos y residente en Ginebra, se encuentra estos días en la ciudad condal resolviendo asuntos referentes a la venta de su palacete de Pedralbes.

Procesada por presunto delito fiscal
Cristina está procesada por un supuesto delito fiscal cometido como copropietaria de la empresa Aizóon, a donde se desviaron fondos conseguidos por Urdangarin con el Instituto Nóos, del que la propia Infanta formaba parte. El matrimonio se dedujo gastos a través de su empresa que no se correspondían con la actividad que desempeñaba para pagar menos impuestos. Ni Hacienda, ni la Abogacía del Estado ni la Fiscalía Anticorrupción ven delito fiscal por parte de la hija del Rey, no así el juez José Castro, que considera lo contrario.

El Rey coincidió con Margallo en el tren
El Rey viajó a Barcelona en AVE desde Madrid y en el tren coincidió con el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo; fue recibido en el Real Club Náutico por sus amigos Josep Cusí y su esposa, Inés Muiños, con quienes compartió almuerzo, antes de encontrarse con su hija Cristina, según adelanta La Vanguardia.

La Infanta, en Barcelona por su palacete
La Infanta viajó a Barcelona para resolver asuntos relacionados con su palacete de Pedralbes, que fue embargado por orden del juez Castro en el curso de la instrucción del caso Nóos tras no pagar la fianza impuesta a Urdangarin por 6,2 millones de euros.

Posteriormente, el juez levantó el embargo a una parte del dinero que se consiga con la venta del inmueble por 6.950.000 euros. El matrimonio podrá disponer de 4,39 millones de euros para liquidar la hipoteca pendiente y deberán ingresar el dinero restante en el juzgado, 2,5 millones de euros.