El ministerio del Interior de Austria ha anunciado su intención de tomar posesión y demoler la casa donde nació Adolf Hitler para evitar que se convierta en un lugar de peregrinación para grupos neo nazis.

“La decisión es necesaria debido a que a la República le gustaría evitar que esta casa se convierta en un lugar de culto para los neonazis, lo que ya se ha producido en varias ocasiones”, ha declarado el ministro del Interior, Wolfgang Sobotka, antes de la reunión de gabinete, según han recogido diversos medios austriacos.

La intención del Ministerio se ha topado con la firme negativa de su propietaria, Gerlinde Pommer, de vender el edificio situado en la ciudad de Braunau am Inn, cerca de la frontera alemana. Pese a esto, el Gobierno seguirá adelante ya que cuenta con la mayoría en el Parlamento, además de con los apoyos de la oposición.

Desde el departamento que dirige Sobotka se espera que la votación para aprobar el proyecto se produzca este mismo año y que la intención del Gobierno es construir en el lugar un museo para documentar el horror del régimen nazi.

Alquilada a la administración

La casa en la que vivió la familia del dictador alemán durante sólo tres años, es propiedad de una mujer jubilada de la zona que la tiene alquilada al Ministerio del Interior desde 1972, el cual la ha cedido a la administración de la localidad de Braunau.

Pero desde el año 2011 el edificio se encuentra vacío, ya que la propietaria rechazó el nuevo uso que se proponía a la casa, así como distintas ofertas de compra por parte del Estado. Con la llegada del asunto al Parlamento, Gerlinde Pommer no tendrá derecho a reclamar ni a negociar una indemnización.