El presidente del Parlamento valenciano, Juan Cotino, ha admitido ante el juez de la Audiencia Pablo Ruz que estuvo en la sede nacional del Partido Popular (PP), el 11 de marzo de 2004, día que Luis Bárcenas le atribuyó un pago de 200.000 euros en nombre de la empresa de obras y servicios de su sobrino, Sedesa, para la campaña electoral . Cotino niega la donación y asegura que el extesorero “miente” y que le mueve un deseo de “venganza" contra él.

Dice que fue a Génova a hablar de los atentados
En manifestaciones a los medios de comunicación tras su declaración, que ha durado media hora, Cotino ha negado que realizara la donación y ha asegurado que su visita a Génova se debió a que quería intercambiar impresiones sobre los atentados islamistas que ese día se habían producido en Madrid. Para ello, se reunió con el entonces diputado del PPy jefe de Gabinete de Rajoy, Francisco Villar, fallecido en octubre de 2011.

"Fue el día del atentado. Ese día yo estuve en Madrid, estuve en Atocha, en la Dirección General de la Policía, recuerdan ustedes que yo fui director general de la Policía y entonces pasé en un momento determinado por Génova para intercambiar impresiones. Estuvimos valorando qué había ocurrido, habiendo sido director general de la Policía mi opinión podía valer más o menos", ha dicho Cotino.

Una supuesta venganza de Bárcenas
El presidente de las Cortes Valencianas ha defendido que Bárcenas le incluyó en sus papeles sobre la presunta contabilidad B por venganza, porque, según ha explicado, en 2009 mantuvo una fuerte discusión con el extesorero porque éste le reprochó la actitud de la Policía contra él en el caso Gürtel. Según Cotino, que fue director general de de ese Cuerpo, lo que molestó al extesorero es que se pusiera de parte de los policías.

Su sobrino también niega el pago
Este viernes también ha declarado ante el juez Ruz, en calidad de imputado Vicente Cotino, sobrino del político valenciano y propietario de la empresa Sedesa, adjudicataria de la Generalitat valenciana, que entre 1997 y 2009 recibió contratos por valor de 800 millones de euros. El empresario ha negado haber usado la influencia de su tío para obtener las adjudicaciones.