Una veintena, esta es la cifra de diputados que, todavía, un mes después de conformarse el Congreso, no han presentado de forma pública sus declaraciones de bienes. Habría que recordarles que su presentación es algo de obligado cumplimiento según la ley.

En esta lista aparecen nombres como el de Alberto Garzón, Toni Cantó y López de Uralde, pero también dos que llaman la atención con creces: los de Fátima Bánez y Alfonso Alonso. Destacan por hacerse esperar siendo ambos ministros en funciones.

Báñez como ministra de Empleo en funciones y Alonso como responsable de Sanidad parecen no tener prisas. Es cierto que tienen un plazo de tres meses para presentar sus cuentas, pero también es cierto que, si hablamos de una veintena de mororos, hay que subrayar que 330 diputados ya lo han hecho sin tener que agotar tan dilatado periodo.



En el caso de Alonso, su no presentación es aún más llamativa si tenemos en cuenta su peso dentro del Partido Popular. Y es que, además de ocupar el puesto de ministro de Sanidad, Política Social e Igualdad, tras la salida de Ana Mato por su mala gestión de los casos de Ébola en España y salpicada por corruptelas, Alonso ostenta la presidencia del PP en el País Vasco desde 2005. Doble cargo de representación pública. Doble razón para que aquellos a los que representan, tenga derecho a ver sus cuentas.

Aun así, aunque sí son los de mayor peso, no son los únicos populares que se han despistado a la hora de mostrar lo que ganan y poseen. El diputado almeriense Juan José Matarí Sáez, presente en los papeles de la Gürtel; Álvaro María Nadal Belda, el responsable de la oficina económica de Rajoy; José María García Urbano, Emilio del Río Sanz y María Eugenia Romero Rodríguez también constan en la lista.

Problemas informáticos
El entorno de la ministra Báñez ya se ha apresurado a dar una explicación. Según han asegurado a ELPLURAL.COM, todo se debe a un problema informático, pues mandaron la declaración de bienes “la semana pasada”.

Con un gesto tan sencillo como entrar en la web del Congreso de los Diputados se puede comprobar que la declaración de Bañéz no está colgada. La de Alonso, tampoco. Al final, la culpa siempre es de los técnicos o del becario.