El conflicto iniciado por Estados Unidos, a cuyo bando se ha sumado Israel, contra Irán ya deja ver su influencia en los mercados. No solo los ataques hacia el territorio iraní provocan una inestabilidad en los precios, sino también los misiles que se están lanzando desde este país del golfo Pérsico a otros estados cercanos como Qatar, Bahréin o Arabia Saudí. Un enfrentamiento que siembra dudas sobre el futuro cercano y que, ante circunstancias como la del cierre de Estrecho de Ormuz, provoca incertidumbre sobre si estarán o no garantizados los abastecimientos, sobre todo teniendo en cuenta la importancia que tienen los países del golfo Pérsico como productores y exportadores de petróleo y gas.
Los mercados comienzan a sufrir las consecuencias
Las previsiones que realizan expertos de la banca de inversiones comienzan a dibujar un futuro difuso y de alza de precios. Así, Goldman Sachs apuntaba en las últimas horas que si se mantiene restringido el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz durante un mes, el precio del gas en Europa podría experimentar una significativa subida que llegaría a suponer hasta un 130% más de su valor actual. Si bien, no sería este el único incremento que podría darse en elementos tan condicionantes del mercado como los combustibles, sino que la inestabilidad mundial provocada por el conflicto ya se está materializando al observar cómo en las últimas horas el petróleo ya había aumentado su precio en más de un 10%.
Así es, el barril de Brent, la referencia principal para el crudo internacional, se ha estabilizado en los 80 dólares, aunque llegó a estar por encima de los 82. Por el momento, la subida ha sido de entre 6 y 10 dólares por barril, algo que entraba en las previsiones de los expertos cuando empezó el conflicto. No obstante, existe una notable preocupación porque las hostilidades puedan hacer que el valor siga subiendo y rompa la barrera de los 100 dólares, algo que ocurrió recientemente, por ejemplo, cuando Rusia invadió Ucrania y subió hasta los 117. Esa barrera se torna relevante, pues superarla implicaría que la economía más próxima empezaría a notar notables cambios en su bolsillo, entrando en un nuevo período de precios al alza.
En lo referido, de nuevo, al gas, el mercado ya comienza a sufrir los efectos de este conflicto bélico, si bien todavía no alcanza el nivel marcado por Goldman Sachs. Antes de iniciarse la guerra en la noche del viernes al sábado, el precio de este combustible se situaba en torno a los 32 dólares, ahora se encuentra ya oscilando en una horquilla que va de los 39 a los 45. Esto vendría a ser su precio por megavatio hora. Ahora bien, de confirmarse las predicciones de Goldman Sachs, esa horquilla viviría una notable variación, siendo su valor mínimo de 87 dólares y el máximo llegando hasta los 107. Estas cifras implicarían un retorno a alguno de los momentos más críticos de la crisis energética que se dio en Europa entre el 2021 y el 2023, manteniéndose los precios durante el 2022 en, más o menos, los 120 dólares.
El Estrecho de Ormuz, un punto crucial para el transporte de combustibles
Este paso marítimo es uno de los enclaves geoestratégicos más relevantes del planeta. Conecta el Golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico, y por sus aguas transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo, además de grandes volúmenes de gas natural licuado procedente de productores como Qatar. Su anchura navegable es reducida, lo que lo convierte en un auténtico cuello de botella energético, cualquier alteración en su operatividad tiene efectos inmediatos en el comercio global.
En el contexto del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el estrecho se convierte en un instrumento de presión estratégica. Irán controla la costa norte del paso marítimo y posee capacidad militar para amenazar o restringir la navegación mediante despliegues navales, minas o advertencias a buques comerciales. Cuando el tráfico se ve interrumpido o limitado, los mercados reaccionan rápidamente, ya que suben los precios del petróleo y del gas por temor a una reducción de la oferta, aumenta la volatilidad en las bolsas y se incrementan las expectativas de inflación a nivel mundial.
Actualmente, según los reportes vinculados al conflicto, es Irán quien mantiene bloqueado o severamente restringido el tráfico marítimo en el estrecho como medida de presión frente a Estados Unidos y sus aliados. Esta situación amplifica el riesgo geopolítico y explica la fuerte sensibilidad de los mercados energéticos ante cualquier novedad en la zona.