El presidente valenciano, Alberto Fabra, estaba en un día grande para él: era el protagonista de un desayuno informativo ante el todo Madrid y le presentaba nada menos que Mariano Rajoy. Era el momento que esperaba para resituarse como hombre fuerte del partido en su comunidad y presentar su candidatura. "Me siento muy respaldado, me siento muy a gusto -pudo decir-. Por supuesto querré ser candidato, pero es una decisión que en su día tendrá que tomar el partido". Pero no es Alberto Fabra un hombre con suerte.

Un presidente que se apoya en 8 imputados, otro 'procesado' y tuvo como protector a un condenado
Porque comenzaron las preguntas y todo su discurso, todas su propuestas se vieron arrasadas por el tsunami que le persigue desde que ocupa su puesto: la corrupción que corroe a su partido. Alberto Fabra arrastra la carga de tener ocho imputados entre los diputados autonómicos y uno al que incluso han tenido que expulsar por estar ya procesado. Algo a lo que se suma el cierre de Canal Nou, la televisión autonómica, de la que no paran de salir escándalos. Y encima este martes con quien compite por los titulares es con el hombre con el que comparte apellido y provincia de origen, y que fue durante años su protector y, después, su protegido: Carlos Fabra.

 

Alberto Fabra recibiendo este martes algo similar a un abrazo de quien le presentaba, Mariano Rajoy. Foto EFE Alberto Fabra recibiendo este martes algo similar a un abrazo de quien le presentaba, Mariano Rajoy. Foto EFE



El presidente valenciano, al que presentaba Mariano Rajoy, lo que sin duda en otro momento hubiera podido vender como un respaldo, ha llegado a su día sin embargo políticamente débil y aislado, y con un rechazo entre sus propios compañeros de la cúpula 'popular' autonómica casi unánime. Intentando jugar su última mano, Alberto Fabra ha pretendido volver a presentarse, como hizo cuando llegó a sustituir a Francisco Camps, como el adalid de la regeneración y la transparencia.

Ahora 'tabla rasa'..., antes 'homenajes'
"Hay que ser inflexible contra la corrupción y las conductas impropias", ha dicho, cuando le han preguntado por su protector, intentando ahora distanciarse de él, y a un tiempo que se acepte su propuesta: hacer tabla rasa. "Si ha habido alguna conducta inadecuada, improcedente, que no se ajusta a los principios del Partido Popular, vayamos a por ella, denunciémosla y dejemos que sea el juzgado el que decida”, ha sostenido, antes de 'vender' que a partir de ahora todo sería diferente: "Debemos establecer medidas suficientes para que la situación de abusos no se vuelva a producir, por eso vamos a aprobar un portal de la transparencia".

El problema para Alberto Fabra es que tiene una historia en su relación con Carlos Fabra. Su credibilidad queda en este sentido 'tocada', porque frente a estas nuevas propuestas está la tozuda realidad. La que recuerda que fue él quien mantuvo a Carlos Fabra, ya imputado, en las listas electorales de 2011; que gracias a él, sigue siendo miembro del Consejo de Administración del Puerto de Castellón, y que en 2010, cuando el 'cacique' de Castellón reapareció tras el trasplante de hígado en un multitudinario acto de homenaje, Alberto Fabra estuvo entre los que más halagos le dedicaron al hombre que llegó a calificar, como les contamos en ELPLURAL.COM, de Ricardo Corazón de León, “un rey muy querido y muy temido por sus adversarios”.

Una página de publicidad que contaba 'la verdad' de Carlos Fabra, y que se ignoró
Que Alberto Fabra conocía todo el historial de su mentor con la justicia cuando le alababa de esta forma es evidente. Pero es que además le hubiera bastado con leer la prensa del día en el que se le homenajeó. Porque ese mismo día, en un anuncio a toda plana, el diario Levante, el diario El Mundo en su suplemento de Valencia, y el diario Mediterráneo de Castellón, publicaban una página completa de publicidad, pagada por el Partido Socialista del País Valenciano (PSPV) de Castellón en la que se . Tantas causas había, que llenaban la página hasta rebosar. Lo que permitía a los socialistas proclamar como "inaceptable que un cargo público" que "según la fiscalía ha defraudado casi un millón de euros, siga al frente de la diputación provincial".



El problema para Alberto Fabra, para resultar creíble, es que sus contradicciones no están sólo en el pasado. Este martes, en su desayuno, sentado junto a Rajoy, hacía una afirmación para reivindicar su papel de luchador contra la corrupción, "he sido inflexible para que cualquier persona imputada no esté en primera línea del PP, ni del Gobierno, ni del Grupo Parlamentario", y, sin embargo, hay casos como, por poner un ejemplo, el de la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, que vienen a denegar sus palabras.