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Cristina Cifuentes presenta MadrIDtech, para impulsar el liderazgo tecnológico de Madrid. MADRID.ORG
Cristina Cifuentes, en una imagen de archivo.
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¿Por qué Cifuentes puso como dirección la Delegación del Gobierno antes de ser nombrada?

Las dudas razonables que presentan los papeles con los que la presidenta quiere probar su inocencia

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Jue, 22 Mar 2018

Tras 12 horas de silencio absoluto, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, salió por la noche a dar la cara, o el selfie, para intentar ofrecer explicaciones sobre el escándalo de su máster en la Universidad Rey Juan Carlos. Dio una entrevista en Onda Cero y en Trece, pero también subió un par de vídeos en directo en sus redes sociales. Y envió varios documentos a los medios de comunicación con lo que intentar probar que sí aprobó el máster y que sus notas no están falsificadas.

Pero los propios documentos ofrecen serias dudas razonables que siguen sin resolverse e incluso acrecientan las sospechas.

1La dirección de Cifuentes

En uno de los documentos, el que probaría el pago de las tasas y de la matrícula del máster, se puede ver cuál es la dirección que ofrece la alumna Cristina Cifuentes. Esta es la de la calle Miguel Ángel, 25, 28010, que es donde está el palacio de Borghetto que hace las funciones de sede de la Delegación del Gobierno de Madrid.

El problema es que, más abajo, se ve las fechas de la expedición del recibo. Fue emitido el 21 de diciembre del 2011 y el cobro fue el 28 de diciembre de 2011. Sin embargo, Mariano Rajoy ganó las elecciones el 20 de noviembre de 2011 y Cifuentes no se convirtió en delegada del Gobierno hasta el 16 de enero de 2012. ¿Cómo podía saber entonces que su dirección se iba a convertir en la del palacio Borghetto?

Esta mañana, el portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, ha señalado este extremo como una de las “contradicciones y lagunas” que encuentra en la versión de Cifuentes, y también lo ha señalado la diputada socialista Mercedes Gallizo.

2Papeles sin sello

Los papeles presentados por Cifuentes no cuentan con el preceptivo sello oficial de la Universidad Rey Juan Carlos I. Tampoco tienen el sello de la entrada en el registro oficial de la Universidad. Y los nombres de los profesores miembros del tribunal están escritos a mano por la misma persona.

El acta de evaluación del TFM es un documento interno que en ningún caso puede estar en poder de los alumnos. Es decir, Cifuentes no tendría que tener acceso a ese papel a menos que ayer se lo suministrara la propia Universidad. La misma Universidad cuyo rector y profesores defendieron ayer la “protección de datos” para negarse a responder preguntas de los profesores y para no suministrar el TFM que podría probar la realización del máster.

Además, el protocolo en estos casos es que ese papel sea informatizado después de ser rellenado para introducirlo en la base de datos. Este proceso crea una trazabilidad que permitiría saber en qué fecha se creó el documento, algo que no permite la versión en papel y manuscrita.

3Prueba de otras irregularidades

Para más inri, según publica eldiario.es, el acta demostraría la existencia de más irregularidades. Porque incumple varios puntos del reglamento interno de la Universidad. Las normas del URJC marcan que la secretaria del tribunal tiene que ser profesor titular, que al menos tiene que haber un doctor que no sea de la misma Universidad para garantizar la imparcialidad, y que tiene que haber tres profesores suplentes en el acta.

Ninguno de esos puntos se cumple, ni el hecho habitual de que los miembros del tribunal tengan plaza fija en la Universidad. Un extremo que haría que el tribunal fuese ilegal y que, en el caso de haber existido un TFM, no sería válida su aprobación ni el máster.

4¿Dónde está el TFM matarile, rile, rile?

Uno de los elementos que habría despejado la mayoría de dudas es que desde el principio, Cifuentes presentase para todos los públicos su TFM sobre “el sistema de reparto competencial en materia de seguridad ciudadana”. O, al menos, los múltiples y variados correos que cualquier alumno suele intercambiar con su tutor.

Un trabajo de esas características, que suele llevar bastante dedicación, es normal que hasta se encuaderne y se guarde una copia en casa. Aunque sea por presumir. O, al menos, una copia digital en un ordenador, máquina que ya existía en el año 2012. Cifuentes, en cambio, prefiere pasar la pelota a la Universidad. El centro, en público, dice que no lo enseña por protección de datos; en privado, reconocen que no lo encuentran.

Y, cada hora que pasa sin que el TFM aparezca, mayor será la incredulidad si llegamos a verlo. Porque cinco folios se pueden apañar en 12 horas. Pero para las 100 hojas de un TFM hace falta un poco más de tiempo…

 

Marcos Paradinas es redactor jefe de ELPLURAL.COM