La inundación del barrio de Entretorres, en Talavera de la Reina (Toledo), durante cerca de diez días tras el último tren de borrascas de febrero no ha sido un episodio imprevisible. El propio Ayuntamiento, gobernado por PP y Vox bajo la Alcaldía del 'popular' José Julián Gregorio, había reconocido hace casi un año que la red de saneamiento municipal presentaba graves atascos que impedían la correcta evacuación del agua.

Los hechos se remontan a marzo de 2025, cuando la crecida del Tajo provocó el derrumbe parcial del conocido como Puente Viejo. Aquel incidente fue prácticamente la única gran afección en la ciudad, pero abrió la puerta a que el Consistorio solicitara al Gobierno central la declaración de zona catastrófica. Una vez aprobada la medida para Talavera y otros territorios afectados por las lluvias de ese mes, el Ayuntamiento presentó una batería de solicitudes de ayuda.

Entre ellas figuraba una actuación concreta: la limpieza de los colectores de saneamiento. Según la documentación presentada en abril y mayo de 2025, y a la que ha tenido acceso El Plural, el propio Ayuntamiento advertía de que la “red de saneamiento estaba llena de vegetación y cañas que están produciendo graves problemas de atranques en la misma, no permitiendo la correcta evacuación del agua”. El escrito también alertaba de la presencia de “gran cantidad de escombros” arrastrados a la red.

La ficha técnica relativa al colector Tajo-Portiña reconocía que la infraestructura estaba completamente colmatada y que esa situación estaba provocando atascos. Es decir, el Gobierno municipal admitía de manera expresa que existía un problema estructural en el sistema que canaliza el agua precisamente hacia la zona donde desemboca en Entretorres.

El Ejecutivo central concedió 234.000 euros para sufragar esa actuación. Aunque el dinero aún no ha ingresado en caja al no haberse ejecutado la obra, la ayuda fue aceptada y reconocida. Sin embargo, casi un año después, la red seguía sin haberse limpiado y reparado. Diversos vecinos ya habían advertido días previos a las inundaciones de que el agua brotaba por paredes y suelos, una señal inequívoca de que el colector no estaba funcionando correctamente.

Ante la inacción del alcalde y del equipo de Gobierno durante casi un año, la situación se agravó tras las lluvias de febrero de 2026. Durante alrededor de diez días, más de un centenar de vecinos de Entretorres han visto sus viviendas y garajes anegados. El Ayuntamiento ha atribuido inicialmente el problema a los aportes de agua desde la Sierra de San Vicente y al comportamiento de los arroyos, pero los propios documentos municipales presentados en 2025 desmontan ese relato.

Infraestructura obstruida 

La presa y el arroyo de la Portiña son de competencia municipal, al igual que los colectores. Además, existen dos colectores paralelos en la zona. Si uno funcionaba y el otro no, la causa no podía ser la lluvia en sí misma, sino un atasco concreto. La evidencia técnica apunta a que el agua no pudo evacuar correctamente porque la infraestructura estaba obstruida.

En las últimas semanas, una empresa especializada en desatrancos ha intervenido con maquinaria pesada en la zona. Vecinos han denunciado que se han encontrado escombros, sillones, cañas y restos de todo tipo en el interior del colector. Incluso en declaraciones a Castilla-La Mancha Media, el alcalde llegó a recooncer que en la limpieza se estaba extrayendo “de todo”. La aparición repentina de camiones de gran potencia para limpiar la red ha alimentado la percepción de que el problema era previo y conocido.

Maquinaria pesada actuando, a toro pasado, en la limpieza de los colectores de Talavera de la Reina. EP.

Maquinaria pesada actuando, a toro pasado, en la limpieza de los colectores de Talavera de la Reina. EP.

Antes incluso de las lluvias de febrero, los vecinos ya habían advertido públicamente del riesgo. A finales de enero, en redes sociales, denunciaron que tras el desbroce del canal del Camino del Morcillo se habían cortado las cañas pero no se habían retirado, quedando acumuladas en el propio cauce. Alertaban de que, en cuanto llegaran las lluvias, ese material sería arrastrado y acabaría atascando el canal y los colectores. La advertencia fue clara y anticipada. Sin embargo, el Ayuntamiento no actuó para retirarlas ni para prevenir el colapso que finalmente se ha producido.

Además, sobre la intervención en el colector, la externalización del servicio a Aqualia no exime al Ayuntamiento de responsabilidad. Es el Consistorio quien debe ordenar y supervisar la limpieza. Si el Gobierno local estaba esperando a que el Ministerio ingresara la subvención para actuar, la decisión habría supuesto, según denuncian varios vecinos del barrio de Entretorres, una dejación de funciones al anteponer la disponibilidad presupuestaria a la seguridad de los vecinos.

Los vecinos exigen respuestas al alcalde

Mientras tanto, los vecinos de Entretorres han comenzado a organizarse en una plataforma para exigir información y responsabilidades. Algunas aseguradoras ya han advertido a los vecinos de que los daños no deberían tramitarse ante el Consorcio de Compensación de Seguros por catástrofe natural, sino al Ayuntamiento por "posible negligencia" en el mantenimiento de los colectores. 

Pese a ello, el alcalde ha solicitado ahora a la Junta la activación de fondos extraordinarios para abordar los daños, en lugar de recurrir al fondo municipal propio, cifrado en torno a 800.000 euros.

Con los propios documentos oficiales en la mano, el Gobierno de PP y Vox reconoció en 2025 que el colector Tajo-Portiña estaba colapsado y que esa situación generaba graves problemas de evacuación. Un año después, el barrio de Entretorres ha permanecido diez días bajo el agua.