2025 ha sido el año del centenario de Carmen Martín Gaite, una escritora universal y una mujer excepcional que dio una lección magistral al entonces príncipe Felipe, cuando recogió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1988, cuyo eco sigue resonando hoy en día. Entre sus novelas más reconocidas figura Caperucita en Manhattan’ (1990), la primera que publicó tras el fallecimiento de su hija Marta en 1985, a consecuencia del sida, cuando apenas tenía 29 años.

Marta se convierte en Sara Allen en esta reescritura contemporánea del cuento clásico: una niña de 10 años que cruza la ciudad de Nueva York para llevar a su abuela una tarta de fresas, enfrentándose a todo tipo de ‘peligros’ y, sobre todo, descubriendo la vida. La novela, aparentemente sencilla, es en realidad una profunda reflexión sobre la libertad, el miedo y el deseo de vivir sin atajos.

La vida, segun Carmen Martín Gaite
 

Imagen de archivo de Carmen Martín Gaite

“Para mí vivir es no tener prisa, contemplar las cosas, prestar oído a las cuitas ajenas, sentir curiosidad y compasión, no decir mentiras, compartir con los vivos un vaso de vino o un trozo de pan, acordarse con orgullo de la lección de los muertos, no permitir que nos humillen o nos engañen, no contestar que sí ni que no sin haber contado antes hasta cien, como hacía el Pato Donald… Vivir es saber estar solo para aprender a estar en compañía y vivir es explicarse y llorar… y vivir es reírse”, asegura Carmen Martín Gaite a través de Mis Lunatic, la mendiga sin edad que guía la aventura de Sara Allen hacia la libertad.

El cómic de 'Caperucita en Manhattan’

Con motivo de este centenario, la Editorial Siruela ha transformado Caperucita en Manhattan’ en una cuidada novela gráfica, adaptada por la escritora de literatura infantil y juvenil Catalina González Vilar (Alicante, 1976) e ilustrada por Helena Bonastre (Barcelona, 1991). El resultado dialoga con el texto original y traslada su pulso narrativo al lenguaje de la viñeta.

La edición incluye un epílogo con ilustraciones de la propia Martín Gaite, que han servido de guía e inspiración para la elaboración de este cómic. Catalina y Helena han trabajado con el objetivo común de que la voz de la autora se escuche con claridad, respetando el tono, los diálogos y la atmósfera de la novela original. Hablamos con ambas creadoras sobre el vértigo de adaptar a una autora esencial, los hallazgos del proceso creativo y la vigencia de Sara Allen en el mundo actual.

Abordamos el trabajo con la voluntad de estar a la altura, pero con más entusiasmo que presión



Portada del cómic ' Caperucita en Manhattan' (Siruela), basado en la novela de Carmen Martín Gaite

¿Cómo habéis vivido el reto de adaptar a una escritora -e ilustradora-, de la talla de Carmen Martín Gaite? ¿Os ha dado vértigo?
En primer lugar nos hizo mucha ilusión que la editorial Siruela y la Fundación Carmen Martín Gaite confiasen en nosotras para realizar esta adaptación. Supimos desde el primer momento que era una oportunidad única. Por supuesto, éramos conscientes de que trabajábamos con una novela que no solo es importante en el recorrido de Martín Gaite, sino también de muchísimos lectores que la han leído a lo largo de los años. Así que abordamos el trabajo con la voluntad de estar a la altura, pero con más entusiasmo que presión. A eso ayudó que la editorial confiase plenamente en nosotras y que nos diese todo el apoyo a lo largo de proceso.

¿Qué habéis descubierto en esta aventura gráfica?
En cada proyecto aprendes cosas nuevas. Aprendes de los procesos, de las personas con las que trabajas y de la historia que estás contando. En este caso, también redescubrimos a la propia Carmen Martín Gaite, ya que al pasar tanto tiempo trabajando con su historia terminamos sintiendo una especie de familiaridad con ella.

Además, la colaboración entre nosotras fue muy buena y hubo un intercambio constante de ideas narrativas e ideas visuales -hablábamos cada día y lo revisamos casi todo juntas-, algo que benefició muchísimo al resultado final.

El primer 'miranfú' fue el momento en el que nos confirmaron que haríamos el proyecto

¿Cuál ha sido vuestro 'miranfú' ?
Hubo varios 'miranfú'  a lo largo de esos meses. Sara Allen, la protagonista, dice esa palabra cuando presiente que algo va a cambiar, cuando algo importante va a suceder, aunque lo interesante es que ese cambio no siempre tiene que ser bueno y puede dar miedo. El momento en el que nos confirmaron que haríamos el proyecto fue el primer miranfú, por supuesto, que ambas compartimos.

Catalina: yo me quedo con el miranfú del final, cuando llegó el libro a casa, lo leí de principio a fin y sentí que tenía vida propia. A partir de ahí, '¡miranfú!', saldría al mundo.

Helena: Yo viví muchos pequeños 'miranfús'  también (a parte del día que nos confirmaron el proyecto). Cuando dibujé a Miss Lunatic la primera vez, a la abuela, al crear el edificio de Mr. Wolf y en toda la escena de la cafetería de patinadoras, que me divirtió muchísimo… y luego cada vez que lograba trasladar la historia y las palabras a un universo visual potente. 

Buscar la libertad implica asumir riesgos y no se puede ser libre si no hacemos frente a nuestros miedos

¿Con qué mensaje de 'Caperucita en Manhattan' os quedáis?
'Caperucita en Manhattan plantea muchas preguntas importantes, pero su tema principal es la búsqueda de la libertad, algo importantísimo para Carmen Martín Gaite. Hay un matiz fundamental en esta defensa, el reconocimiento que buscar la libertad puede implicar correr ciertos riesgos y que no se puede ser libre si no hacemos frente a nuestros miedos.

La Sara de 45 años también resistiría, protegería su espíritu crítico y su curiosidad

Sara tendría ahora 45 años, ¿cómo os la imagináis en la América de Trump?
Hay una viñeta muy bonita en la novela gráfica en la que vemos a Sara escondida en una tienda de campaña hecha con una sábana, leyendo con la linterna sus historias favoritas. Está resistiendo, siendo ella misma en un entorno que la oprime. Creemos que la Sara de 45 años también resistiría, protegería su modo de vida, su espíritu crítico, su curiosidad, y sería lo suficientemente valiente como para salir al mundo y defender aquello en lo que creyese. Sin duda viviría en Manhattan (probablemente compartiendo piso), se reiría con los cartoons del New Yorker cada semana, descubriría la libertad en muchas citas malas y películas nuevas y seguro que en sus noches más creativas llevaría puesto alguno de los abrigos de su abuela por los bares de East Village.

¿Qué destacaríais de Martín Gaite en su centenario?
Destacaríamos lo viva que está su literatura y los temas de los que trata. Su sensibilidad para hablar en sus novelas de lo difícil que es vivir en libertad, especialmente a través de personajes femeninos, y de los conflictos internos y externos que este deseo conlleva.