No es algo que solo ocurra en las películas. Ahí fuera, en órbita terrestre hay nada menos que 100 toneladas de basura espacial, seguramente más. Ahora, un grupo de jóvenes científicos de la Universidad de Stanford han diseñado un sistema para evitar que naves tripuladas, satélites y estaciones espaciales choquen con estos fragmentos. 

28.000 km/h

Fragmentos que pueden ir desde el tamaño de un autobús a microtrozos de milímetros de tamaño. Pero cualquiera de estos cuerpos viajando alrededor de la Tierra a una velocidad de más de 28.000 kilómetros por hora, se convierte en un proyectil capaz de atravesar cualquier material. 

El sistema  demonizado Seer Tracking trata de cartografiar toda esta basura espacial. Los miles de pedazos que flotan amenazantes ahí fuera. Mediante complejos sistemas de seguimiento, traza las trayectorias de todos los objetos. Se trata de un programa que une disciplinas como la captura de datos, el seguimiento, la inteligencia artificial y las predicciones orbitales. Todo unido forma unos sistemas denominados Redes Neuronales Artificiales (ANN, por sus siglas en inglés). Es relevante apuntar que el equipo está formado por ingenieros extraordinariamente jóvenes, como la fundadora Amber Yang, de tan solo 19 años. 

Nubes de basura

Los objetos en órbita tienden a agruparse en grandes nubes de basura espacial. Estas acumulaciones serán el primer objetivo del programa. Calcular su posición en cada momento, su tamaño y forma.  

Aunque los choques espaciales con restos de otros ingenios no son frecuentes y realmente, debido al tamaño del espacio, poco probables, la intensificación del tráfico en el entorno inmediato de la Tierra puede incrementar los riesgos. Hay que tener en cuenta que hay varios proyectos para realizar viajes turísticos al espacio, justo en el área orbital en el que más basura espacial puede encontrarse.